El frente del polémico boliche derquino con las fajas colocadas por el Municipio.
Luego de que más de 100 vecinos se quejaran por un pub ubicado en Iparraguirre y San Martín, centro de la ciudad de Presidente Derqui, el Municipio lo clausuró el último fin de semana.
La medida contó con el aval del delegado municipal Eduardo Mancini quien primero reconoció ignorar el caso ya que ningún vecino se había reunido con él para exponerle el problema. Pero luego consultó a su secretaria para conocer que, efectivamente, en la gestión del anterior delegado ya había varios reclamos.
Eso implica que el descontento vecinal acumulaba más de tres meses, y ante la falta de intervención de la Municipalidad, los vecinos optaron por dos petitorios similares para enviárselos al intendente Humberto Zúccaro.
Por consiguiente, Mancini aceptó que tantos no podían equivocarse o tener cuestiones personales con los dueños del local nocturno.
Según los documentos firmados por numerosas personas domiciliadas en cercanías del pub, se habla de música con muy alto volumen o venta de bebidas alcohólicas a menores y su permanencia allí. Pero lo que más molestaba eran los jóvenes alcoholizados que orinaban o vomitaban en su vereda, puertas y ventanas.
Hace poco menos de dos años ese lugar fue inaugurado por el ex concejal derquino Flavio Álvarez. Al principio hubo reclamos de vecinos, pero él supo controlar la situación. Sin embargo luego de más de un año, el local denominado “Tilcara”, fue vendido a un joven de Pilar que lo explotó hasta hace unos meses y, finalmente, lo cedió a un tercer inversor. Así cambió su nombre por el de “Morena”, y en poco tiempo creció el malestar de más de 100 personas de la céntrica zona.
Sin descansar
“Los ejemplos son varios, la música del local a muy alto volumen, luego están las bandas de rock que tocan allí sin permiso municipal, después los autos que estacionan con sus parlantes a punto de explotar. En los fines de semana no podemos descansar”, señaló Darío Pedemonte, otra las numerosas personas que buscan recuperar “la placidez perdida”.
Inclusive se sabe que se denunció el caso en Gendarmería Nacional, y desde allí se aseguró “una pronta investigación”. El máximo permitido por ley y por ordenanza municipal es un volumen de hasta 80 decibeles, pero según los vecinos, “el sonido excede la normal tolerancia”.
Otro punto en contra de “Morena” aborda la permanencia y venta de bebidas alcohólicas a menores. “Como la Municipalidad no hace controles de alcoholemia, no hay fin de semana en el que no se emborrachan, salen, se gritan, se insultan, llegan a los golpes, y luego vomitan u orinan sobre nuestras viviendas”, agregó el canillita de la avenida de Mayo.
En consecuencia, la Dirección de Inspección, a cargo de Roberto Airoldi, en la noche del pasado viernes constató algunas de las irregularidades denunciadas y su personal hizo cerrar el local para finalmente colocarle las fajas de clausura.
