Por los robos, vuelven a cerrar calles en el barrio De Vicenzo

Bloquearon algunas de las salidas. Desde la sociedad de fomento aseguran que fue consensuado por razones de seguridad. Frentistas denuncian que lo hacen para revalorizar sus propiedades.

24 de agosto de 2010 - 00:00

 

La calle San Nicolás y colectora, está cerrada al paso vehicular.

 

Renació la polémica por el cierre de calles. Ocurrió cuando se cumplió un año exacto de que los trabajadores municipales hicieron cumplir la orden del juez de Faltas Sebastián Zamarripa para desbloquear las calles de De Vicenzo Chico que habían cerrado los propios vecinos.

El último fin de semana, obstaculizaron a los vehículos dos ingresos al barrio desde la Panamericana. A través de ellos sólo pueden transitar peatones.

Ya hubo denuncias de otros frentistas linderos que al igual que en el 2009, aseguran que están impedidos de atravesar el barrio para llegar a la colectora de Panamericana. Una denuncia similar, hace doce meses, hizo que el Municipio tomara cartas en el asunto.

Aquella contienda entre vecinos terminó el 22 de agosto del año pasado con la apertura de las arterias cerradas, pero esta vez parece que son menos los frentistas en desacuerdo.

Es que según el presidente de la sociedad de fomento de De Vicenzo Chico, Gustavo Guaspari, la semana anterior a la pasada fue de mucha violencia. El relato del vecino señaló que ocurrieron en cinco días, tres robos a mano armada que sacudieron al vecindario.

Así fue que decidieron reunirse en la sociedad de fomento y allí tomaron la determinación de volver a bloquear las calles.

Según contó Guaspari a El Diario, la decisión se fundamentó en la falta de patrulleros que salió a la luz en las últimas semanas y sobre todo en las estadísticas del barrio, que indicó marcan, “tres robos por semana”.

“Está en riesgo la vida de la gente y la policía dice que no puede por falta de medios, mientras nosotros estamos sufriendo tres robos por semana”, enfatizó el vecino.

 

En contra

Mientras los vecinos del De Vicenzo Chico decidieron bloquear a los rodados dos de las salidas del barrio que conectan a la Panamericana, desde el barrio El Rocío los reclamos se hicieron oír, aunque por ahora en menor medida que el año pasado.

En la recorrida por el barrio, El Diario recibió aceptación y rechazo al cierre de las calles, entre varios vecinos consultados. Si bien todos señalaron que no quieren formar parte del tironeo entre vecinos, coincidieron en que “algo hay que hacer con la seguridad”.

Uno de los frentistas más combativo y que demostró nuevamente su resistencia a la medida, Juan Carlos Laso, resaltó su reclamó a través de un comunicado.

“Acuden al tema tan trillado y delicado como la inseguridad para poder cerrar las calles publicas de un barrio para que sus propiedades estén cotizadas como barrio cerrado”, comienza el escrito, que continúa: “esto no es nada nuevo ya que hace un año tomaron la misma iniciativa que fue noticia y en esa oportunidad el juez interviniente ordenó que se liberaran las calles publicas y esto se cumplió a medias ya que se liberaron parcialmente las arterias” y cierra con la acusación: “hoy los vecinos de De Vicenzo Chico volvieron a reincidir en el mismo delito de obstaculizar la vía publica, ¿será que están arreglando con algún funcionario publico? O simplemente son los vecinos que se unieron para cometer este delito de cerrar las calles que nos pertenecen a todos”.

A estos dichos Guaspari respondió: “hablamos con todos los vecinos y hasta estuvimos dialogando con los del barrio El Rocío que entendieron la situación y estamos viendo de qué manera colaborar con ellos”.

 

Una vieja historia

El conflicto entre los barrios se había atenuado con la apertura de dos de las calles en cuestión.

Fue hace un año exacto que desde el Municipio decidieron cumplir la orden del juez de Faltas y liberar las calles públicas que los frentistas de De Vicenzo Chico habían cercado remarcando que lo hacían por cuestiones de seguridad, pero sin ningún tipo de autorización previa.

El gobierno tomó intervención a través de la Secretaría de Obras Públicas y las máquinas llegaron hasta el lugar para quitar el alambrado que impedía el paso en las calles San Ignacio y Loma y San José y Loma.

Los vecinos que habían instalado un garita de seguridad y cerrado el paso del resto de los ciudadanos con alambrado, maderas, tachos y alambre de púas, quisieron impedir que se liberara el paso público colocando un camión cruzado en medio de la calle.

Finalmente los frentistas desistieron de la resistencia y los empleados municipales llevaron a cabo la apertura de las calles, que doce meses después volvieron a ser bloqueadas despertando la polémica.

 

 

 

En busca de seguridad

Los hechos que llevaron a los vecinos al cierre

Según contó el presidente de la sociedad de fomento, Gustavo Guaspari, hace 7 días los vecinos se planteaban preocupados qué hacer para frenar la ola de robos. El hombre contó que fueron tres los asaltos violentos a mano armada que en apenas cinco días vivieron los frentistas de De Vicenzo Chico.

Uno de los hechos más graves fue el que vivió la familia del vicepresidente de la entidad, Juan Whitaker, el 10 de agosto cerca de las 20 cuando cuatro delincuentes lo interceptaron al regresar a su casa.

Los malvivientes tomaron a su hija de 4 años y le apuntaron con un arma en la cabeza, para exigirles dinero, luego los encerraron, todo ocurrió con mucha violencia.

Éste y otros hechos que pusieron en alerta al vecindario, son los fundamentos del cierre de las calles que el hombre señala: “ofrecen un escape rápido a la autopista”.

En tanto, según vecinos la policía no patrullaba el vecindario, con la excusa de que “es un barrio privado y debe tener su propia seguridad”, si bien la confusión estaría aclarada, el patrullaje no es suficiente para terminar con los delitos en De Vicenzo Chico.

Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar