A 50 años de los primeros maestros “hechos en casa”

Diez de los quince graduados se reunieron ayer en el Instituto Almafuerte, donde estudiaron. Algunos no se veían desde esas épocas. Emociones y recuerdos en una jornada inolvidable.

5 de diciembre de 2010 - 00:00

 

Volver a ser. El grupo de docentes, ayer al mediodía, en el patio del Instituto Almafuerte.

 

 

por Alejandro Lafourcade [email protected]

 

En 1960 terminaron la carrera que habían elegido y salieron a ocupar las aulas de un distrito que, hasta entonces, no tenía maestros “hechos en casa”: son la primera promoción surgida del magisterio local, que ayer se reunió para conmemorar los 50 años de su graduación en el mismo lugar en el que recibieron su educación, el Instituto Almafuerte.

Los docentes se encontraron en el mediodía de ayer en el colegio en el que cursaron el magisterio, donde fueron recibidos por Miguel Saric, presidente de la cooperadora. Emocionados, hicieron una recorrida por el edificio y luego almorzaron en un restaurante del centro.

El grupo estuvo conformado por diez de los quince egresados: Teresita Sassella, Beatriz Arana, Walter Aumenta, Delma Kössler, Nelva Escalante, Teresa Rouge, Jorge Saab, Amelia Saffirio, Juana Villamayor y Norma Zanetti. Sólo estuvieron ausentes Daniel Burgueño, María Dolera y Annie Voet. Además, de la promoción original fallecieron Lilya Calveyra y Alicia Poggi. Por otra parte, en el encuentro también estuvieron presentes tres de los cinco egresados de la modalidad Perito Mercantil, quienes también celebraban su aniversario.

A medida que llegaban al Almafuerte, las expresiones de sorpresa se transformaban en abrazos, para luego pasar al intercambio de fotos. En todos los casos, las conversaciones terminaban en anécdotas contadas a viva voz, rematadas por las risas de los interlocutores.

Al recorrer el colegio y entrar a una de las aulas –en la que, según recuerdan, cursaron 1º año-, Amelia “Tati” Saffirio no pudo con su genio y tomó una tiza, para escribir la fecha de ayer y los nombres de sus compañeros de curso, titulado por la leyenda “Promoción 1960”.

En aquella época, la carrera se estudiaba al terminar la escuela primaria y tres años de ciclo básico de secundaria. Así, los últimos dos años del secundario correspondían al magisterio (4º y 5º año), por lo que los alumnos se recibían de docentes a los 17 o 18 años. Antes de inaugurarse la cursada en el Instituto Almafuerte, los pilarenses que querían ser educadores tenían que estudiar en Capital Federal, San Miguel o Luján.

 

Testimonios

“Son muchas sensaciones y para mí es muy especial, porque además de recibirme acá, empecé y sigo trabajando en este colegio, de esta promoción soy la única que quedé. Pertenezco a la historia viva del instituto”, expresó Juana Villamayor, que con algunas compañeras –como Norma Zanetti y Amelia Saffirio- no se veía desde 1960.

“Cuando estudiábamos –recordó-, la calle de la escuela era de tierra y bien profunda, con vereda alta”, agregando que “es hermoso encontrarse, una emoción increíble, con recuerdos y más recuerdos”.

La organizadora del encuentro, Teresita Sassella, comentó: “Como soy de Pilar, no perdí contacto con todos, salvo los que se fueron a vivir a otra parte. Cada años nos encontrábamos en la puerta de la escuela y fuéramos los que fuéramos nos reuníamos”.

La mujer afirmó que “la carrera docente era lo que me gustaba y no me arrepiento de haberla hecho, a pesar de los sinsabores que pasamos los maestros. Es una cosa que llevo dentro y que disfruté muchísimo”. A su vez, señaló que “gracias al Almafuerte pudimos terminar 5º año en Pilar, en 4º íbamos a hacer las prácticas a Luján, cargando nuestros materiales en el colectivo”. Y destacó que “de ese magisterio egresaron dos ex intendentes, ‘Beto’ Ponce de León y Alberto Alberini”.

Teresita afirmó que “lo que más nos queda a los docentes es el amor de los chicos, te recuerdan por la calle, te saludan, te presentan a sus nietos…”.

Algo similar indicó Walter Aumenta: “Hay gente mayor de 60 años que me saluda, me gritan ‘chau, profesor’ por la calle, y de algunos me acuerdo. Uno se acuerda de los mejores y de los que hacían más bochinche… Un ex alumno, Jorge Crifasi, me dijo que por mí estudió Educación Física, esas son cosas lindas”.

Por su parte, Amelia Saffirio expresó que “hace 25 años me encontré con casi todos, pero a algunos no los ví durante 50 años. Vivo desde hace mucho tiempo en Capital, he conversado con gente de mi generación sobre la secundaria, y pienso que tuve suerte de haber hecho el secundario en Pilar, porque acá era había mucho más ‘calor de hogar’, la gente se conocía”.

A la hora de recordar a algunos docentes, la mujer se refirió a “la profesora Uzal, de Historia, una señorita muy mayor que viajaba desde Buenos Aires todos los días para dar clases acá. Su padre había sido secretario de Sarmiento. La de Literatura, Amada Díaz, fue a la que más quise. También tuvimos a otras muy queribles como Ceberio, profesora de Geografía”. Y sobre sus ex compañeros aseguró que “siempre nos llevamos muy bien y nos queremos mucho”.

Luego de pasar por el patio y entrar en algunas aulas, releer las placas que decoran las paredes y descubrir nombres conocidos, los primeros docentes egresados en Pilar partieron al almuerzo, donde se comprometieron a seguir forjando el lazo que los une, con un seguro “hasta la próxima”.

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