Computadoras fundamentales. Las máquinas robadas eran utilizadas para los cursos de computación.
Un nuevo robo ocurrido en las instalaciones del lugar obligó a los vecinos de Zelaya a replantearse el futuro de la Sociedad de Fomento, institución que es manejada por los frentistas de la localidad. Luego de una reunión llevada a cabo el sábado, se decidió continuar con el proyecto a pesar de los obstáculos.
“El miércoles, cuando fuimos a abrir la sede, nos encontramos con una puerta forzada, y con un faltante de cuatro computadoras y varios objetos”, explicaron desde la Sociedad de Fomento a través de una carta abierta. Por esto, el fin de semana se organizó una reunión en la sede, encuentro que tuvo como objetivo decidir si se continuaba o no con el proyecto.
“Hace mucho que no pasaba esto, y la verdad que la sensación general de la tarde fue un entremés de broncas y desilusiones”, agregaron. No obstante agradecieron a los integrantes “del destacamento policial, quienes se comprometieron con la situación, consiguiendo hasta un voluntario para reparar la reja”.
Lidia Montán, una de las integrantes, expresó a El Diario que “continuamos con las actividades y darle a la Sociedad un poco más de fuerza todavía”. Los autores estarían identificados y serían habitantes de la misma localidad.
El robo de computadoras ya se había producido el año anterior, “pero la actividad ha crecido mucho, por eso da tanta bronca en el momento. Pero más allá de la impotencia, nos reunimos y planteamos que queríamos seguir adelante”. El próximo fin de semana se volverán a encontrar, para limpiar y reacondicionar el lugar.
La Sociedad de Fomento de Zelaya funciona donde antes estuvo la escuela de oficios municipal, entidad que nació en 2004, con la gestión de Humberto Zúccaro, pero que se disolvió hace unos años. En 2008, un grupo de vecinos logró la cesión del predio por 99 años, con la idea de reconvertir el espacio en un sitio para la enseñanza de múltiples actividades. En la actualidad, en el lugar se dictan numerosos cursos, entre ellos dibujo, computación, gimnasia, boxeo, porcelana fría, cestería, pintura, percusión y guitarra.
Sus integrantes expresaron que “cuando volvimos a iniciar este proyecto, hace poco más de dos años, las voces nos decían que a la gente de Zelaya no le interesaba la propuesta. Nos contaban que había funcionado una escuela de oficios a la cual nadie asistía y un montón de otras anécdotas... Sin embargo, nuestra experiencia fue muy distinta: el trabajo continuo, el respeto por la gente, el generar propuestas de interés, hicieron que hoy día tengamos más de 60 alumnos y una perspectiva en ascenso”.
