Ex combatiente de Derqui lleva su ayuda a una escuela de Chaco

Se puso al frente de una campaña en todo el distrito para recaudar alimentos, ropa y útiles escolares. Además, se encargará de hacer la instalación eléctrica. Partió esta madrugada.

9 de octubre de 2010 - 00:00

 

Laura y Marta, dos madres del barrio La Esperanza, doblan y acomodan la numerosa ropa para los chicos tobas.

 

 

El peso se estima en 400 kilos y Carlos Villar ya no tiene espacio en la camioneta que alquiló para tantos bultos. El veterano de la Guerra de Malvinas partió esta madrugada hacia la Escuela Nº 359 de Colonia Nueva, Chaco, para donarles a sus 100 alumnos tobas y docentes lo que la solidaridad vecinal y social le permitió recolectar.

Prendas de vestir usadas pero en buen estado, útiles escolares, zapatillas, buzos nuevos, y alimentos no perecederos llegarán a manos de quienes viven a 1.300 kilómetros de la Capital Federal y en el medio del Impenetrable, el monte selvático que cubre a Formosa, al Chaco y gran parte de Misiones.

Su campaña comenzó hace 15 días y sobrepasó las expectativas. “Algunas bolsas no las voy a llevar porque no hay espacio, pero arreglé con la Línea 291 para que las lleven ellos y se las den a chicos del Chaco”, comentó Villar sobre la habitual asistencia de esa empresa a escuelitas de aquella provincia.

Este es el segundo viaje solidario del ex combatiente. El primero fue hace dos años cuando llegó a Laguna Nueva para hacer los trabajos de excavación y dotar de agua potable a la Escuela Nº 214. Así se contactó con la Nº 359, distante a 6 kilómetros, y prometió retornar para hacerles la instalación eléctrica (aportando él todo el material), más trabajos de herrería.

Pero a eso le sumó todo lo recibido por vecinos de Presidente Derqui y de otras localidades del distrito. A su misión hay que adosarle la conexión que establecerá entre la escuela del Chaco, con su par Nº 22 y el Jardín de Infantes 920, ambos de Derqui.

“Los dos les envían banderas solidarias de unos 15 metros y las direcciones de muchos alumnos para intercambiar cartas y fomentar amistades con los chicos tobas”, explicó Villar y luego agregó: “agradecimientos serían mil, entre ellos a las madres amigas del barrio La Esperanza, a las familias Monzón, Pasalaqua y Moyano, a Defensa Civil de Pilar, y a José Molina”, mientras embolsa los alimentos,
prendas y calzado nuevos que le hizo llegar el ministro bonaerense de Medio Ambiente.

Abel Fleita, Celestino Imán y su hijo Agustín partieron con él para dividir la conducción de la camioneta en la larga travesía. En unas 48 horas deberán llegar para ganarse la única y gran recompensa: la alegría de los chicos tobas al recibir todo lo que les lleva. 

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