Vecinos le apuntan a una panadería porque produce humo constante

Las emanaciones provienen de un horno a leña. Una mujer dijo sufrir problemas de salud como consecuencia del humo. Los dueños sostienen que no pueden invertir en otra forma de cocción.

16 de octubre de 2010 - 00:00

 

El dueño levantó las chimeneas, pero el problema persiste.

 

Un grupo de vecinos denunció que una panadería es responsable de la enfermedad pulmonar que sufre una mujer por el humo de sus hornos volcados hacia las casas lindantes.

Según los frentistas que se reunieron con este medio, el problema subsiste desde hace muchos años y señalan al comercio “La Imagen”, sobre la esquina de Uruguay y Corrientes del barrio Monterrey de Presidente Derqui. Entre ellos está Juana Núñez. Tiene 63 años, jamás fumó pero muestra una radiografía de sus pulmones afectados, supuestamente, por inhalar involuntariamente el humo de las chimeneas que dan directamente a su casa.

Algunos vecinos de nacionalidad boliviana dijeron sufrir el mismo problema y hasta reconocieron que alguna vez se enojaron por el constante humo diseminado en dos manzanas.

Es que el problema radica en el viejo horno a leña de la panadería que emana una espesa humareda que, sobre todo en verano se deposita sobre las prendas de vestir secándose al sol, juegos infantiles y hasta queda suspendida a media altura para luego ingresar por las ventanas, abiertas por el calor, de las casas.

“Encima en un galpón queman toda la basura y el techo de chapa está pegado a nuestra medianera, así que recibimos humo tóxico por doble partida”, agregó Rubén en referencia a las bolsas vacías de harina y otros residuos. Los vecinos aseguran que siempre buscaron el diálogo con los comerciantes y que estos sólo accedieron a cambiar el horario de horneado del pan, pero eso no solucionó nada. Por otro reclamo vecinal le dieron mayor altura a las chimeneas, pero el intenso humo continúa.

El último serio problema de salud lo sufrió Juana el pasado domingo. Debió ser internada por un ahogo seguido de palpitaciones.

“Tengo grandes manchas en los pulmones, y eso es porque hace 20 años que respiro ese humo negro, y lo peor es que también va a afectar a los chicos del barrio”, sostiene la mujer que ahora debe recurrir a los neumonólogos del Hospital Municipal porque en la clínica donde estuvo carecen de esa especialidad.

Los vecinos no buscan que la panadería cierre, al contrario, pero sí quieren que se modernice para terminar con la contaminación. “Ellos ganaron y ganan buena plata, y pueden comprar un horno eléctrico”, aportaron como la mejor solución, al tiempo que adelantaron radicar denuncias en la Defensoría del Pueblo de Pilar y en la Secretaría de Inspección municipal.

 

Cuestión de inversión

Los cuestionados son un matrimonio que hace 15 años alquila y explota la panadería. Ambos reconocen el problema del humo que va hacia los vecinos, pero aseguran que instalar un horno eléctrico “es una inversión que no se condice con la poca ganancia”. El hombre, de 62 años, acotó que se había ilusionado con la posibilidad de que se tendiera la red de gas natural y adaptar todo a ese combustible para dejar atrás el problema, pero ese servicio finalmente no llegó. “Cambié el horario de cocinado, levanté las chimeneas, y por ahora más no puedo hacer”, sentenció.

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