En un predio donde el silencio y la oscuridad juegan un rol fundamental, se gesta uno de los fenómenos alimenticios de mayor crecimiento en la mesa de los argentinos.
Con más de 40 años de historia, Hongos del Pilar gana espacio en la mesa de los argentinos. Espera llegar a los 3 millones en 2030.
En un predio donde el silencio y la oscuridad juegan un rol fundamental, se gesta uno de los fenómenos alimenticios de mayor crecimiento en la mesa de los argentinos.
Según publicó la Agencia Noticias Argentinas, la planta de 13.500 m² ubicada en Pilar, opera bajo estrictos controles de temperatura y humedad para recrear el “ambiente ideal” que requieren estos hongos. El resultado es impactante: más de 2 millones de kilos anuales salen de estas salas hacia los supermercados y verdulerías del país.
“Superalimento”
El proceso productivo combina biotecnología con un cuidado casi artesanal. Todo comienza con la elaboración del sustrato mediante el compostaje de material orgánico, donde se siembran las esporas. Tras un período de incubación, llega el momento clave: la cosecha se realiza totalmente de manera manual para preservar la textura y frescura que ninguna máquina podría garantizar.
La empresa Hongos del Pilar, líder en el sector con más de 40 años de historia, permitió conocer por dentro cómo se producen localmente los champiñones y portobellos que hoy protagonizan desde risottos gourmet hasta hamburguesas veggie.
Inversión millonaria
El auge de este alimento va de la mano de una eficiencia productiva récord. En la última década, la compañía logró saltar de un rendimiento de 7 a 27 kilos por metro cuadrado, duplicando además la velocidad de cosecha gracias a nuevos sistemas de estanterías.
Pero la apuesta no se detiene. La empresa ejecuta un plan de expansión iniciado en 2019 que contempla una inversión total superior a los USD 7 millones. El objetivo es ambicioso: alcanzar los 3 millones de kilos anuales para 2030.
Esta hoja de ruta incluye la construcción de una planta de compostaje con tecnología inédita en Argentina, que permitirá reciclar el 100% del sustrato agotado y reducir el uso de turba, alineándose con un modelo de producción sustentable que responde a la demanda de consumidores cada vez más exigentes.