El tránsito caótico es uno de los temas que buscan resolver con el código.
De la misma manera que sucede en un edificio de departamentos o un club de campo, el Parque Industrial de Pilar está elaborando un código de convivencia, con el objetivo de ordenar las acciones de las empresas que ocupan el predio fabril. El reglamento estaría finalizado este año y contempla la aplicación de multas ante las faltas cometidas.
“Es como en un edificio, donde uno se queda hasta la medianoche tocando música, otro vive con tres perros que ladran…”, graficó Jorge Alonso, gerente de la Cámara Empresaria del Parque (CEPIP). El hombre agregó que “haciendo un paralelismo, en nuestro Parque, al crecer y tener tanto movimiento se generan situaciones, como estacionamiento en lugares indebidos, exceso de velocidad, o bien simulacros de incendio que no son avisados”.
El objetivo es lograr una buena comunicación de las acciones, buscando un orden. Para ello, a través de los artículos se definirá un sistema que contemplará el cobro de multas. Según Alonso, “es algo bastante parecido a lo que funciona en un country, salvando las distancias, y por supuesto contemplando las características de toda zona industrial”.
Además, indicó que “estamos tratando de coordinarlo con agentes oficiales, es decir el Municipio y la Provincia, porque al hacer el reglamento y fijar multas hay que ver la forma de implementarlo legalmente”. A su vez, comentó que, igual que un club de campo o barrio cerrado, “queremos que sea el ‘dueño de casa’ –es decir, el empresario- quien avise a su proveedor, cliente o visitante que está haciendo las cosas mal, y que después de un aviso sobrevenga una multa. Y en el caso de reincidencia, aumentar el monto de la sanción”.
De a poco
En el proyecto se está trabajando desde el año pasado, “es uno de los puntos que tocamos habitualmente entre CEPIP y el consorcio. Se implementará a través de una asamblea del consorcio, y será la Cámara la que va a estar acompañando y sugiriendo cosas”.
Precisamente, será el consorcio la autoridad de aplicación del reglamento, luego de un aviso previo y una votación en asamblea, donde la mayoría decidirá si se sanciona o no al infractor.
Mientras tanto, en la actualidad los problemas se resuelven “de a poco y entre todos”, como dijo Alonso. El gerente de la CEPIP agregó que “por ejemplo, en el Parque tenemos un comercio que vende al público en general, y la gente estaciona sobre la misma calle o la vereda, rompiendo las banquinas. Entonces se fueron poniendo pilotines y cartelería, en conjunto con asesoramiento de CESVI para evitar que se detengan vehículos, pero como lo hacían igual, llamamos a la policía para que colabore, sobre todo en los horarios pico”.
Sobre este tema, comentó que “los inspectores de tránsito están muy ocupados con las escuelas, y todavía no le hemos encontrado la vuelta a la presencia municipal en el PIP. Seguimos en negociaciones, pero la realidad es que no se ha logrado”.
