Soy mano

De casualidades, emociones y compromiso

sábado, 6 de noviembre de 2021 · 07:58

Por Graciela Labale

Vengo cascoteada de emociones, y para bien. Un recorrido por la Argentina profunda, esa casi invisible, me ha conmovido de tal manera que no logro que mi alma vuelva.  Agradezco profundamente a la vida y a la Fundación PIBES, con Esteban Charpentier a la cabeza, que a los 71 años, haya tenido la posibilidad de acompañar un viaje tan fuerte con compañeras y compañeros maravillosos, que en una comunión de risas y llantos, todo a la vez, logramos tejer una red fuerte e invencible que no hay duda seguirá creciendo. Pudimos compartir días y noches con Vivi Torres Cazal, nuestra referente en Chaco, quien fue al decir de sus alumnas de Nueva Pompeya la que “llevó la revolución para las mujeres del pueblo”. Junto a ella conocimos el estoicismo de Marina Konrad y Mauro Moreira, docentes de parajes indómitos. Y con ellos tres sentir sus sentires, conmovernos viendo “in situ” el desafío que enfrentan cada día, en sitios alejados, en medio del Impenetrable chaqueño, donde ver izar o arriar la bandera tiene otro significado. Recorrimos comunidades Wichis y Q’Om, municipio, escuelas, bibliotecas, huertas comunitarias, dependencias judiciales con gente que suma, en especial Florencia Mansilla, la Trabajadora Social, y por sobre todo nos reconocimos en la cara de cada uno de los habitantes con quienes compartimos su sol, su sed, sus comidas amorosamente preparadas, sus regalos agradecidos y por supuesto, poesías. Volvimos con mucho para trabajar y con gestos de amor difíciles de olvidar.

Pero como no creo en las casualidades, les cuento. A pesar del cansancio llegué a tiempo a la reapertura de la querida Tucumanita Pilar, el sábado 30. No podía perderme ese momento tan esperado, conociendo bien de cerca lo que significó para Claudito Sosa y toda la familia, superar el cierre pandémico.

Arranca el show con el Sosa solo y su guitarra, en la previa a la presentación de la “Ruta de la Dignidad” que hace con el poetazo santacruceño Eduardo Guajardo y al toque una zamba de otro tucumano, Gustavo Guaraz, “Ángel de pan”*  dedicada a los maestros rurales, que obviamente, para mí, cobró un doble significado. “Para el tiempo de la seca sus manos se vuelven pan”. No hay dudas, lo reafirmo: no hay casualidades. Sí mucha emoción y compromiso.

*“Allá donde nace el río

brutal furia natural

donde el cóndor hace nido

y el viento es un animal.

Donde termina el sendero

y el cielo puedes tocar

donde se arrima el lucero

y calma la soledad.

En el cielo de los niños

yo he visto un ángel.

Un ángel de escarapela

aquel que enseña a volar

el que se convierte en leña

si el frío sale a apretar.

El ángel es como un árbol

que crece en el pedregal

para el tiempo de la seca

sus manos se vuelven pan.

En el cielo de los niños yo he visto un ángel.”

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