Soy mano

Alto destino tiene tu hombro

Por Víctor Koprivsek

Alto destino tiene tu hombro

Un hombro, apenas un hombro perpendicular, casi exacto, continuando en su camino hacia el brazo ahuecado en el recodo del cuello. Allí, donde el amigo que perdió, soltó su llanto alguna vez hasta dejar su desgarro.
Allí, donde la amada reposa su cabeza y suspira la noche toda junta hasta que la luna desaparece y el sueño llega como un concilio de dos. Donde el amado también reposa.
Un hombro que, a primera vista de tan común, articula movimientos sin darnos cuenta capaz que todo el día no descansa. Horas y horas de rotar y ayudar a que las cosas pasen.
Ese hombro tuyo único hecho de clavícula, omóplato y húmero, recubierto de músculos más o menos ejercitados pero que, en su anónimo esperar, es sostén y es apoyo.
¿Lo viste? Acaso ¿lo viste?
Cuando la gente se reencuentra con la risa, el hombro, los hombros, se mueven como dando saltitos, suben y bajan intermitentes salpicando carcajadas que rara vez se ven pero que uno quisiera retener para siempre, para no olvidarnos nunca de cómo es reír así hasta que te duela la panza o la mandíbula se acalambre, o te pilles encima.
Dos hombros, apenas separados por el cuello que sostiene la cabeza (receptáculo de tanta mugre que nos tiran pero que algún día ya no); dos hombros, a un lado y al otro en el extremo superior del cuerpo, en la altura de la dignidad que al andar esgrimen las que luchan.
Dos hombros, inseparables, hermanos de sangre y de vida, tan necesarios para brindarse, tan urgentes para el amigo o la amiga, el amor, la familia, el sentir.
Cien hombros, miles de hombros, millones de hombros, sin especulaciones, sin mercado, sin dinero, sin sexo, sin marcas elegantes ni cuentas corrientes; hombros para que el dolor del otro pueda descansar un ratito y sentir el alivio que al apoyar la frente deja salir el desahogo, por tanta crueldad, cinismo, resentimiento, mentira, sadismo; tanta maldad que golpea duro.
Un hombro mayor, inmenso, que siempre está ahí pa’ cuando hace falta. Firme en su propósito de ser sostén y apoyo. Alto destino tiene tu hombro.
 

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