ENTREVISTA

Del Lope de Vega a brillar en los escenarios porteños

Magalí Meliá dio sus primeros pasos de la mano de Titi Villar. Su trabajo se destacó en distintas obras y cuenta cómo fue ponerse en la piel de Niní Marshall. Tiene como maestro a Agustín Alezzo.

Del Lope de Vega a brillar en los escenarios porteños

ACTUALIDAD. “La mujer bomba”, el unipersonal que Magalí Meliá está presentando en Palermo.

Todavía hoy Magalí Meliá recuerda los días en los que las calles de Pilar eran como su segunda casa. Aquella época en la que las puertas no se cerraban con llave y ella, junto a sus amigos de la infancia, se trepaban a los árboles, andaban en patines o se iban en bicicleta hasta el arroyito de la calle Lauría a juntar renacuajos.
El presente la muestra asentada como actriz de teatro gracias al talento que la llevó, entre otras cosas, a ponerse en la piel de Niní Marshall, en lo que representó el desafío más importante de su carrera.

-¿Cómo llegaste a descubrir que la actuación era tu pasión?
- Mi acercamiento fue gracias a una amiga que me propuso arrancar un curso en el Lope de Vega, con Titi Villar como maestro. Al año de esta experiencia, Titi me ofreció un papel en la obra que iban a empezar a ensayar con la Comedia del Pilar, “Prohibido no pisar el césped”, de Roma Mahieu, y muy emocionada le dije que sí. Me sentí realmente feliz. Luego vinieron otros trabajos con la Comedia, y en una de las cenas después de una función Titi me miró y me dijo “estoy seguro de que vos te vas a ir de acá”, lo miré sorprendida porque en ese momento no tenía pensado dejar la Comedia, pero finalmente sucedió que busqué otros rumbos y me fui a estudiar a Capital.
 
-Además de Villar, ¿quiénes fueron tus maestros?
- Empecé con Norman Briski, con quien estuve un año, y con un taller de mimo y expresión corporal que dictaban Pablo Bontá y Flavia Martínez. Finalmente me inscribí en la escuela de Agustín Alezzo, a quien considero mi maestro, donde hice los cuatro años de formación y luego unos cuantos seminarios de actuación. 

-¿Cuáles fueron tus primeros pasos en la escena teatral porteña?
- En 2012 Agustín me convocó para trabajar en “Jettatore…!”, de Gregorio de Laferrère en el Teatro Nacional Cervantes. Otra experiencia alucinante, la obra estaba protagonizada por Mario Alarcón, Lidia Catalano y Aldo Barbero. Trabajar con esos monstruos y dirigida por Alezzo era un sueño para mí. 

-Ponerte en la piel de Niní Marshall fue un gran salto en tu carrera. 
- Todos los trabajos siempre se me presentaron como un desafío pero sí, quizás el más grande fue el de “Y…se nos fue redepente” por todo lo que implica llevar adelante un unipersonal escrito por una actriz tan reconocida y actuado en su momento por ella misma, además de haberme hecho cargo también de la producción del espectáculo.
 
-Si tuvieras que destacar algo de lo que viviste en todo tu recorrido actoral, ¿qué es lo que te genera mayor orgullo?
- Haber estado en actividad constante. Necesito estar ensayando, actuando o estudiando y, por suerte, siempre pude respetar ese deseo. Una vez lo escuché a Titi decir que “uno nunca se recibe de actor” y eso me quedó grabado. El trabajo del actor es constante, de formación, de observación, de sumar anécdotas y vivencias. Muchas veces nos toca vivir situaciones aburridas o problemáticas de las que queremos salir corriendo. Cuando me pasa eso, pienso qué puedo sacar de esta situación que pueda sumar a mi formación.


-¿Tenés algún referente en esta profesión? 
-Agustín Alezzo, más allá de haber sido a quien considero mi maestro, es claramente un referente en mi profesión, siempre recuerdo sus palabras y son una guía en mi camino como actriz.

-¿Cómo te definirías como mujer y como actriz?
- Siento que soy una persona que lucha por lo que quiere, con convicciones. Soy perseverante, detallista y exigente. Soy obsesiva en el trabajo y cuando quiero conseguir algo hago todo lo posible por lograrlo. Siempre tuve presente que el instrumento del actor es su propio cuerpo, por eso creo necesario entrenarlo y perfeccionarlo para que esté siempre a disposición de los trabajos que puedan surgir, tanto el cuerpo como la voz, y sobre todo el enriquecimiento interior. 


“Necesito estar ensayando, actuando o estudiando y, por suerte, siempre pude respetar ese deseo”.
“Una vez lo escuché a Titi Villar  decir que ‘uno nunca se recibe de actor’ y eso me quedó grabado”. 

 

Presente
En la actualidad, Magalí está trabajando en el unipersonal “La mujer bomba” de la autora croata Ivana Sajko y con la dirección de Gabriela Felperin, en una obra que dialoga con el hoy en todos sus temas: la violencia, el patriarcado, el feminismo, la muerte y diferentes problemas que afronta el mundo actual. Se presenta todos los jueves a las 21 en El Método Kairós, El Salvador 4530, Palermo.

11
1
Comentarios Libres