EN UN CEMENTERIO DE DEL VISO

El último aplauso

Despidieron los restos de Titi Villar. El director teatral falleció el miércoles. Estuvieron presentes protagonistas de la cultura.

Por Redacción Pilar a Diario 6 de mayo de 2017 - 00:00
La ovación se sostuvo durante casi dos minutos, un aplauso fuerte que iba dirigido a alguien que marcó un antes y un después en la cultura de Pilar: en la tarde de ayer fueron despedidos los restos de Jorge Titi Villar, quien falleció el miércoles y dejó un vacío que ya comienza a sentirse.
Puntualmente a las 15, tal como se había estipulado, llegó el cortejo que acompañó al director teatral, creador de la Comedia del Pilar (Teatro Municipal, tal como se llamó en su génesis), vital para la fundación del Teatro Lope de Vega y un incansable trabajador de los escenarios.
Muchos de sus colegas y discípulos se dieron cita en el cementerio Parque Recoleta, ubicado en Del Viso, para acompañar a las hijas del artista. Gente que se formó a su lado, compañeros de incontables funciones y, sobre todo, amigos en el más amplio sentido.
Raúl Tito Ramos, Martín Simeoni, Fabricio Villagra, Hugo Alba, Gabriela y Natalia Ledesma, Guillermo Romani, Fernando Felker, María Cecilia Cataldo, Manuel Vázquez, Daniela Alonso, entre otros, dieron el presente como gente de teatro que creció y aprendió de la sapiencia de Titi.
También asistió gente de la cultura como Graciela Labale, Víctor Koprivsek, Walter Turco, así como vecinos de toda la vida como el docente José Urquijo y el empresario Jorge Vallier. Por parte del Municipio, el enviado fue Matías Sicardi, director de Patrimonio Cultural y encargado del Lope de Vega.
Entre los presentes, quien pronunció unas palabras fue Liliana Ferraro, actriz que actualmente forma parte del grupo de Martín Simeoni, quien indicó que "muchos nacen, pero pocos viven”, asegurando que "vivir fue lo que hizo Titi. No desfiló inadvertido por la vida”.
La mujer destacó que "a sus alumnos les transmitió su sabiduría” realzando "su pasión como actor y director”. A sus palabras le siguió ese aplauso inolvidable, merecido como pocos. La despedida más cabal para un verdadero maestro.
Entre los presentes, las lágrimas le fueron dando paso a las sonrisas, a partir de los innumerables recuerdos, las anécdotas compartidas con el ya mítico director en tantas tardes y noches de ensayos y obras. Es que a Titi Villar no habrá otra manera de recordarlo que como una de esas personas imprescindibles. 
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