El huevo y la gallina charlan, hablan de cosas que están pasándoles últimamente bastante seguido. Arrancaron temprano a hablar, cuando se cruzaron en la esquina donde estaba el bar del viejo Torres.
"En Derqui todas las calles son contramano ¿viste?”, dice el huevo.
"Es que está así como caótico todo por el arreglo de la ruta 234”, responde la gallina.
"Los colectivos y el libre albedrío”, revolea los ojos el huevo.
"Se mandan por cualquier calle”, se acomoda la cresta la gallina.
"Por la que pueden, hay cada pozo que si te caés terminás en China”, responde el otro.
Después de un rato, el huevo y la gallina se saludan y se alejan uno para cada lado por la Avenida de Mayo.
Justo en la vidriera de la casa de electrodomésticos, en un plasma bien groso súper grande, se ve a la ministra de Seguridad Patricia Bullrich con una camisola negra llena de transparencias, medio trastabillando y con un tetra en la mano, entrando al living de Mirta Legrand. El huevo la mira de reojo y sigue.
A una cuadra de ahí, la gallina cruza la comisaría y en una de las paredes media despintada, lee en una pegatina el anuncio de un festival de rock para recaudar fondos para comprar un grupo electrógeno, porque la salita del centro de Derqui cuando se corta la luz cierra sus puertas.
Suelas embarradas, Trípode, Tomas Frize, Fast Food y Tranqui Laucha, los nombres de las bandas. La gallina mira y piensa que con esos nombres no va a ir ni el loro.
El huevo cruza las vías y ve en la plaza Teófilo Tolosa un conteiner pintado con unas sillas afuera y un cartel que dice "Nueva Estación Saludable, Municipalidad de Pilar”.
Todo se mezcla entre las nubes de tierra que abrazan a Derqui durante el día cuando el tránsito se enloquece, es como una tormenta del desierto que obliga a las mujeres a taparse con pañuelos las caras, tipo musulmanas.
Hay arena en el aire, nadie ve ni habla por miedo a las moscas.