Narra la historia de una joven llegada del interior en busca de un mejor destino. El autor de la nota cuenta cómo se rateaba de la escuela para ver el rodaje en Fátima y Manzanares.
Cursando 6º grado en la Escuela N° 1, me comentó la maestra de música Blanquita Miraille, que en el Hotel Pilar (propiedad de Hugo Dante Alberini y Atilio Ulecia, ubicado en la calle Rivadavia, entre Yrigoyen y Pedro Lagrave), se había alojado un equipo de filmación.
Lo comprobé personalmente al concurrir al lugar, donde vi al realizador Lucas Demare (“La guerra gaucha”, “Los isleros”, “Mercado de Abasto”, entre otras producciones) y al elenco completo.
Luego de conseguir los autógrafos de todos los artistas, me enteré a través del ayudante de dirección Luis Weintraub, que en Fátima y Manzanares filmarían escenas de “Detrás de un largo muro”. Asistí al rodaje haciéndome la rabona.
El argumento
El film narra la vida de Rosita, una sencilla muchacha de Provincia, que atraída por el brillo de las luces de la gran ciudad emprende el viaje en compañía de su padre, don Dionisio. Una vez allí, y con la esperanza de encarrilar promisoriamente sus vidas, se establecen en una barriada de las afueras de la ciudad: Villa Jardín, un humilde lugar de grises y opacos habitantes que no han prosperado por la propia naturaleza de sus voluntades sin brillo, achatadas por el esfuerzo continuo y la rutina absoluta.
En ese sitio conviven en una misma realidad humildes trabajadores, esforzados y nobles y feroces delincuentes a los que la vida de los demás poco les importa.
Rosita, inocente campesina, a quien la vida poco le ha dado de bueno, tiene por únicos tesoros el recuerdo de su antiguo novio Andrés (que quedó en el pueblo); sus amigas, Matilde y Teresa, hijas de doña Ángela y vecinas suyas, y su padre, ese hombre bueno cuya calidad humana no basta para mantenerla a salvo de los peligros de la ciudad.
En medio de ese choque irrefrenable de realidades, la joven conoce a un hombre apuesto que lentamente y sin descanso la seduce, convirtiéndose en el veneno que le pondrá más sabor amargo a su, de por sí amarga, existencia.
Pedro, quien encarna la pasión ilimitada, es un delincuente cuyo único interés es satisfacer los deseos de su espíritu malévolo, y que no repara en daños con tal de cumplir con sus objetivos. Precipitadamente se suceden los arrebatadores acontecimientos. Las habladurías malintencionadas humillan aún más ese humillante amor.
La ficha
Protagonistas: Susana Campos, Lautaro Murúa, Mario Passano y Marisa Núñez. Sello: Argentina Sono Film. Dirección: Lucas Demare. Estreno: 3 de julio de 1958, Cine Ambassador.