Opinión: Más allá de los 30

por Nacho Goano
martes, 18 de mayo de 2010 · 00:00

 

 

Finalmente, el círculo se cerró a 30 jugadores. En todas las listas de los mundiales hubo jugadores discutidos por su presencia o por su ausencia. Esta ocasión no iba a ser la excepción.

 

Creo que debatir sobre dos nombres de 30 es hilar muy fino. Por supuesto que Zanetti y Cambiasso, que son los más ilustres ausentes, pueden ser parte de cualquier selección de elite. Pero recriminarle al DT no haberlos convocado, es darle poco crédito.

Con la lista previa al último corte, es justo poder observar todo lo que Diego Maradona hizo hasta ahora. No tanto por el equipo del Mundial en particular, sino por la Selección en general.

Ningún director técnico de la Selección ha aumentado tanto las expectativas de todos los jugadores con posibilidad de merecer aunque más no sea tres o cuatro días de entrenamiento de Selección Nacional, como lo hizo Maradona.

El año próximo seremos anfitriones de la Copa América y, seguramente, muchos de los ciento y pico de convocados por él tengan un papel más importante en la construcción de la Selección Nacional para ese entonces.

Tendremos que armar nuevas listas y habrá nuevas posibilidades de formar parte de un equipo de guardianes de un estilo. Ser “de la Selección Nacional de fútbol” es como ser elegido mosquetero para defender al Rey. Pregunta: ¿de cuántos mosqueteros sabemos el nombre? De cuatro por supuesto… ¡pero eran como 1.000! Aquí pasa lo mismo, al Mundial van 23, pero elegidos entre cientos.

Allá a lo lejos vendrá el pre-olímpico, ver qué pasa con el Sub-20 y conformar Londres 2012. Más tarde llegarán las eliminatorias para 2014 y ya estaremos buscando a otros 23 para conformar un nuevo Mundial.

Diego tomó de la mano a la Selección y, con toda su circunstancia, se acercó a la gente para que la aliente juegue quien juegue.

Cada partido con Maradona en el banco es beneficioso para él, que aún sigue debatiéndose interiormente para que pueda surgir el DT por sobre la figura del jugador.

Porque Diego nunca dejó de ser jugador y es aquí donde encontramos un gran desafío para él: entender que la luz que irradia no está más dentro de la cancha sino a un costado.

Hace 20 años que Argentina no llega a la final de una Copa del Mundo. Luego del cimbronazo que significó la eliminación en EE.UU. ’94 y la desafección del propio Diego, la Selección tuvo que comenzar un nuevo camino sin el mejor jugador de la historia de este deporte.

Hoy se encuentra ante una posibilidad única de sellar su destino con uno de sus más grandes amores, porque aún -en la derrota- es mucho lo que Maradona puede darle a la Selección.

 

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