Literatura

Soy Mano: Elegir

por Chino Méndez

28 de octubre de 2023 - 10:41

Seleccionar, optar, preferir, escoger… Palabras que por estos días resultan impuestas en la agenda nacional. Un privilegio, desde luego. Ha corrido mucha sangre para que hoy accedamos a este derecho y defenderlo es un deber. Aunque muchas veces nos encontremos condicionados al momento de decidir. Pero al margen de oposiciones y oficialismos y la búsqueda de argumentos que cada uno practica como para pronunciarle una letanía a la esperanza, existen otras situaciones cotidianas que nos ubican como selectores de preferencia. Mientras escribo no deja de pasar por mi cabeza la idea de que en realidad es terriblemente ardua la tarea de intentar dejar de ser pensado, a practicar ser un toque pensante. Aquella frase de José Pablo Feinmann “te van a entretener hasta matarte” me da vueltas hace unos días. Si hasta la música está estandarizada. ¿Elegimos cuando creemos elegir? Sospecho que en ocasiones solemos ser inducido. ¡Pero no, nene! Mejor nombrá todo aquello que indefectiblemente es una elección, habla de tus amigos y de tus hijos, del membrillo y el otoño y el alcohol y la música a todo volumen, escribí algo de la noche y la soledad… qué se yo… ¿Cuántas cosas podes elegir? ¿Cuántas cosas escogiste? Son dos preguntas que tal vez me perturben un poco. A mi favor están los amigos y mis hijos rondando siempre de cerca y el almacén de la cuadra que vende ese membrillo delicioso y un vino modesto pero cumplidor. La luna es espléndida en mi ventana y la soledad aún me sonríe. Imaginé cotidianos a estos árboles que alfombran todo el suelo en otoño. Esta calle recién asfaltada elegí, antes de que siquiera haya electricidad, ni mucho menos estudiantes caminando sobre ella. Mariano Acosta, Presidente Derqui, aquí vivo.

“Si pudiera elegir mi paisaje/ de cosas memorables, mi paisaje/ de otoño desolado,/ elegiría, robaría esta calle que es anterior a mí y a todos. /Ella devuelve mi mirada inservible,/ la de hace apenas algunos años cuando la casa verde envenenaba el cielo./ Por eso es cruel dejarla recién atardecida/ con tantos balcones como nidos a solas/ y tantos pasos como nunca esperados./ Aquí estarán siempre, aquí, los enemigos,/ los espías aleves de la soledad,/ las piernas de mujer que arrastran a mis ojos/ lejos de la ecuación dedos incógnitas./ Aquí hay pájaros, lluvia, alguna muerte/hojas secas, bocinas y nombres desolados,/ nubes que van creciendo en mi ventana/ mientras la humedad trae lamentos y moscas./ Sin embargo existe también el pasado/ con sus súbitas rosas y modestos escándalos/ con sus duros sonidos de una ansiedad cualquiera/ y su insignificante comezón de recuerdos. /Ah si pudiera elegir mi paisaje/ elegiría, robaría esta calle, / esta calle recién atardecida/ en la que encarnizadamente revivo/ y de la que sé con estricta nostalgia/ el número y el nombre de sus setenta árboles.” Mario Benedetti.

Creer que todo esto no es poca cosa me resulta una gran elección.

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