Una cortina de amor para volver a abrazar a los abuelos

Es un cortinado de PVC con mangas que empezó a implementarse ayer en la residencia Los Aromos, de Fátima. Después de 5 meses, los adultos mayores pudieron ver a sus familias. "Fue algo muy emotivo", dijo el responsable del lugar.
martes, 18 de agosto de 2020 · 11:32

Conforman la población más vulnerable ante el coronavirus y, por eso, necesitan un cuidado aún mayor. Con la llegada de la pandemia y el consecuente aislamiento social, preventivo y obligatorio decretado por el gobierno nacional, miles de adultos mayores en todo el país debieron alejarse de sus familias, dejaron de verlas y perdieron el contacto físico directo, el abrazo, el beso, la caricia que tanta falta les hace, en pos de cuidar su salud.

Con esto en mente fue que Adrián Galante, responsable de la residencia Los Aromos de Fátima, ubicada en el kilómetro 63 de Panamericana y en donde viven 40 hombres y mujeres, decidió implementar un sistema para que los residentes puedan volver a ver a sus hijos, a sus nietos.

Se trata de un cortinado de PVC que tiene mangas y que mientras que impide el contagio, sí permite el abrazo, la mirada cálida, que durante estos cinco meses les faltó, afectando su ánimo.

“Lo había visto en Tandil, estaba buenísimo. Después de cinco meses lo fui preparando todo para que las familias puedan venir a ver a los abuelos, que lo están sufriendo muchísimo, se deprimen”, explicó Galante que esta mañana fue entrevistado por el programa Materia Prima (FM Plaza 92.1 Mhz).

“Uno tiene que estar pensando primero en cuidarlos, obviamente con la anuencia de las familias. Pero me pongo en el lugar de cada uno y es mucho tiempo, van viendo las noticias y te van preguntando, quieren salir. Entonces empecé a preocuparme para armar algo, para que a pesar de todo puedan venir las familias y visitarlos”, explicó.

Ayer fue el debut de este nuevo método y si algo no faltaron fueron las lágrimas de emoción cuando Karina se reencontró con su mamá, Adriana, a quien no veía hace más de cinco meses (más precisamente desde el 3 de marzo, cuando la residencia cerró sus puertas.), y se fundieron en un largo abrazo.

Galante, que obviamente presenció el primer encuentro, manifestó que “fue divino”. “Ni bien vino la hija de Adriana se encontraron y se abrazaron. Se pusieron a llorar las dos. Lloramos todos. Fue muy bueno”.

“Fue muy feo ver cómo sufrían por no poder verlos, porque la videollamada no es lo mismo, ellos no están acostumbrados. Los abuelos que lo veían afuera del salón también lloraban. Te llena el alma”, añadió.

Turnos

Desde ayer, las familias pueden ir a visitar a los residentes en tres turnos. A las 9, a las 11 y a las 15, todo bajo los más estrictos cuidados.

Además del cortinado, en la residencia instalaron una cabina sanitizante. Asimismo, Galante alquiló un container sanitario “para que cualquier caso de temperatura de 37,5º o síntoma se lo pueda aislar”.

Por otro lado, todo el personal trabaja con vestimenta especial, “como de una unidad de terapia intensiva” y el Municipio puso a disposición un micro para que no tengan que utilizar el transporte público, a la vez que se sanitizan diariamente los distintos espacios del lugar, incluidas puertas y ventanas.

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