LANZAMIENTO

Jimena Néspolo se pregunta “¿Quién mató a Cafrune?”

Con esta crónica periodística la escritora pilarense busca echar luz sobre la muerte del cantor popular. Lo presentó en La Tucumanita.

Jimena Néspolo se pregunta “¿Quién mató a Cafrune?”

AUTORA. Jimena Néspolo.

Después de un arduo trabajo de investigación, la escritora pilarense Jimena Néspolo presentó la obra “¿Quién mató a Cafrune? Crónica de la muerte de la canción militante” con la que busca echar luz sobre las dudosas circunstancias en las que falleció el mítico cantor popular, en al año 1978.
El lanzamiento tuvo lugar en La Tucumanita, donde la autora estuvo acompañada por sus colegas Victoria Mora y Felipe Benegas Lynch, mientras que el anfitrión, Claudio Sosa, se encargó de ambientar con su música.
“¿Quién mató a Cafrune?” es una crónica periodística con la cual Néspolo intenta desterrar el mito de que el músico murió en un accidente de tránsito para vincular su fallecimiento con un crimen de lesa humanidad.
“Me propuse trabajar con el mito de su muerte, trabajar sobre el tipo de significaciones que circularon en la sociedad sobre su fallecimiento. Fue una muerte accidental en la que sobre todo sus seguidores no creyeron”, explicó Néspolo.
Cafrune ganó popularidad en los años 60 y ya hacia los 70 se estableció como uno de los emblemas de la música de protesta. Su muerte se produjo después de que cantara una serie de canciones prohibidas durante una presentación en Cosquín.
En este sentido, la autora detalló: “Encontré testimonios de detenidos en La Perla que testificaron haber escuchado a militares adjudicarse su muerte. También en el libro de Paíno ‘Yo fundé la Triple A’, se plantea que el personaje que manejaba la camioneta que lo embiste era un personaje muy conocido y circulaba en el ministerio de Bienestar Social que manejaba López Rega antes del golpe”.
Y más allá de que no se trata de una obra de ficción, la gran cantidad de material de investigación cuenta, también, con todos los condimentos de la narración para hacer de la lectura un proceso más amable.
“Necesitaba escribirlo. Aunque el tiempo de escritura fue breve, siento que es algo que estuve trabajando desde mi infancia, fueron muchos años de trabajo mental y de conocimiento”, cerró la escritora que todavía recuerda con añoranza aquellos años en los que, siendo tan solo una niña, en su casa se escuchaban los discos de Cafrune. 

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