La problemática del patriarcado sigue siendo la misma y se sigue extendiendo en el tiempo. Quizás hayan cambiado las formas, pero no su contenido. Como sucede todo en la sociedad burguesa, solo existen algunos cambios en el ámbito laboral o educativo, pero no han sido lo bastante significativos como para arrasar con el sometimiento de la mujer.
Los femicidios son un emergente social de todas las violencias ocultas y bien tapadas hacia las mujeres, pero no por ello son menos preocupantes. El deficiente estado burgués, ha aprobado una ley con severas condenas a los femicidas pero es el principal responsable porque solo ha cubierto en lo formal la protección de la mujer. En el medio están las trampas: para llegar a la Justicia penal hay que tener un abogado, quien pide cifras siderales para iniciar una demanda.
La mayoría de las mujeres pobres, trabajadoras y aún las de los estratos medios de la sociedad no tienen posibilidades de adelantarle al cuervo de turno ocho, nueve o diez mil pesos que es el “precio” en el “mercado” que se le pone a la Justicia para las mujeres para que se digne a tipear un escrito e iniciar una causa.
“También es responsable esta sociedad de consumo, basada en la propiedad, en la cual las mujeres han pasado a ser uno más de sus objetos vendibles.
Nos ningunean cuando nos pagan menos salarios que a los hombres por la misma tarea, cuando se abstienen de emplearnos porque potencialmente podremos ser madres a futuro, cuando nos despiden porque nos embarazamos, cuando nos usan para atraer clientes en negocios, estaciones de servicio, supermercados sueltas de ropas porque somos mujeres. Y nos basurean con hipocresía cuando sostienen “ni una menos”, pero se refieren a nosotras (porque lo piensan) como las putas, las tortas, las zorras, las calzones flojos, cuando nos echan sobre la espalda que nos matan porque nos ponemos un short o una minifalda.
Y nos insultan la inteligencia los que dicen “Ni una menos” pero son férreos detractores del aborto legal, mientras una de nosotras muere por día por abortos clandestinos”.
Nosotros, hombres y mujeres del PRT, decimos todas, queremos vida porque estamos convencidos de que no debe haber NI UNA MENOS y que el esfuerzo tendremos que hacerlo educando a nuestros pares, informando, accionando, cuestionando los abandonos del Estado y nuestras propias conductas individuales.
Nosotros, hombres y mujeres del PRT, decimos, taxativamente: no a la violencia contra la mujer.
*Partido Revolucionario de los Trabajadores