Sr. Director:
La primavera, como siempre, se tiñó de colores. Este año, nos sorprendió el arco iris con su ausencia y sus bonitos matices, que se reflejan en las flores, en los ojos enamorados, en la dulce risa, suave, cálida y cómplice de los que se inician en el acto de la entrega.
La primavera este año trajo miradas turbias y esperanzadas, de gente abandonando sus hogares por sueños coartados, por el mar de gobernantes inquisidores. Este año, la primavera huele a abandono en el Mediterráneo, a muerte y a tráfico en México, a desahucio en España y a cierta inseguridad, en una Argentina más integrada en algunos aspectos.
La primavera este año floreció en desigualdad y se multiplicaron los Poncio Pilatos del mundo. La primavera en Buenos Aires, días grises por una llovizna que no parece llegar al fin y oscurecida por una derecha, que intenta suprimir la voz popular.
La primavera en Buenos Aires, idealismo no debatido de una oposición poco clara y corrupta al sistema. La primavera este año hizo temblar a un país hermano (Chile) donde la misma tierra fue la mensajera. Mientras Cuba vestía de fiesta por la llegada del Papa. La unión Europea acordaba repartos de refugiados, al mismo tiempo que desplegaban sus ejércitos para proteger sus fronteras, Brasil vuelve a devaluar, Grecia recibe otro ajuste en un plan de salvataje.
Este año la primavera nos muestra lo condicionado de la libertad individual.
Javier Florentín, DNI 24.147.862
Libro de quejas, ganamos todos
Sr. Director:
Los comerciantes de Pilar, se ganaron una batalla, ahora quieren la guerra, se oponen al libro de quejas. Sería la única herramienta que tendríamos los clientes para dejar de aguantar la insolencia de muchos comerciantes que nos atienden de mala gana, a pesar de que viven de sus clientes.
Si la realidad económica y social no es buena para los comerciantes, tampoco es buena para los clientes.
Sr. titular de SCIPA, Daniel Castro, creo que es una falta de respeto hacia los clientes decir “acá te van a pedir el libro de quejas y asentarán lo que les parezca”. Aprenda señor Castro que el cliente siempre tiene la razón.
Señores comerciantes, no le teman al libro de quejas, que si hacen bien las cosas nada pasará y ganaremos todos.
Que la plata no haga callar a la verdad, porque la verdad la tienen los clientes.
Ernesto Monso, DNI 11.830.234