Politiquería barata, transfuguismo político, barriletes políticos y alianzas electorales. Esas fueron las palabras que más me llamaron la atención del comunicado de la Juventud Radical de Pilar. Ellos conocen a la perfección estos términos que utilizaron, parece una autobiografía partidaria.
Ratifican una firme posición ética y rechazan la politiquería barata, hablan de falta de convicción y sentido de pertenencia a los partidos políticos. Se refieren como barriletes políticos a aquellos que vuelan por donde sopla el viento (¿Cómo el viento que levanta un helicóptero tal vez?).
Coincido en que la política es una herramienta para transformar la realidad, aunque prefiero creer que es el arte de lo imposible. Para poder transformar la realidad primero hay que conocerla, luego transformarla.
Para mí, transfuguismo político es haber levantado las banderas del radicalismo y luego haberlas camuflado en la lista de un colorado que decía traer un plan debajo del brazo. Un radicalismo denarvaísta, como me gusta decir.
Es tan fácil criticar la gestión de otro partido cuando hace años que los ciudadanos les dan vuelta la cara y no depositan su voto de confianza en ellos. Tuvieron la posibilidad de conducir los destinos de los argentinos y terminaron incendiando el país en nombre de la República. Parece gracioso que quieran dar cátedra de ética y convicción como si su historia partidaria se lo permitiera.
Hablan de sentido de pertenencia y siguen utilizando frases del General Perón para descalificar al único partido político que ha realmente transformado la calidad de vida de los argentinos: el Partido Justicialista, con sus defectos y sus virtudes.
Para desterrar una concepción de la política que no nos satisface, tenemos que presentarnos a elecciones y esperar que los ciudadanos depositen su voto en nosotros.
Parece ser que está de moda opinar libremente sobre principios y ética en la política, señalando hacia otros actores o sectores y remarcando los errores cometidos por los mismos. Sería bueno que los diversos partidos políticos, en especial los de Pilar, hagamos una autocrítica para mejorar aquellos aspectos que no suman y nos impiden “transformar la realidad”. Teniendo en cuenta de dónde venimos, con quiénes estuvimos y fundamentalmente hacia dónde vamos.
Les deseo muchísima suerte en la ardua tarea de desterrar de Pilar y de la Argentina esa concepción sin principios de la que hablan. Aunque sería interesante que como se dice popularmente, empiecen por casa.
*Militante kirchnerista.