Fénix sufrió una pesadilla violeta ayer por la tarde en el Carlos Barraza. Porque nunca logró encontrarse en la cancha, terminó cayendo en lo que propuso el rival y jugó su peor partido en el actual torneo.
Fue 2-0 ante Villa Dálmine, en un partido muy pobre, friccionado en el mediocampo y con escasas situaciones de gol. Lo más justo era un empate, pero la visita fue efectiva en su momento y aprovechó a un Águila que cometió errores en el fondo.
Con esta derrota, la segunda consecutiva, el Albinegro quedó con 12 en el 5º puesto, pero lejos del Violeta, que se afirma en el 3º lugar de la Zona A del Torneo Transición de la Primera B Metropolitana.
Parejo
El primer tiempo fue un bodrio, porque si bien Fénix había arrancado con mejores intenciones, nunca llegó a poner en peligro el arco de Pedro Fernández. Es más, intentó desbordar y meter centros buscando la cabeza de Gonzalo Gil, que en un par de oportunidades cabeceó pero terminó en las manos del arquero.
El local intentó monopolizar la pelota, pero cayó en el juego que quiso la visita. Y se terminó trabando en el mediocampo, comenzó a friccionar y los pelotazos estuvieron a la orden del día pero sin destino.
Tan pobre fue el primer tiempo, que la única clara fue a los 41 minutos, cuando Horacio Falcón reventó el ángulo superior izquierdo y tras dar en la espalda de Arias Navarro el rebote le quedó a Javier Rossi, que remató cruzado y afuera.
Gabriel Pedrazzi hizo dos cambios en el entretiempo por las lesiones de Gastón Minutillo y Sebastián Ciaccheri. Con el ingreso de Emiliano Ronconi intentó ganar precisión en el ataque y con Hernán Parentini para que ayudara a Jesús Díaz en la recuperación.
Pero el desarrollo siguió igual y todo parecía que terminaría sin goles. Aunque en el fútbol nada está dicho hasta el pitazo final del árbitro y el que golpeara primero se iba a llevar el premio mayor.
Así fue como Dálmine sorprendió con un zapatazo de Matías Nohuet que la clavó contra el palo izquierdo de un Arias Navarro, que reaccionó tarde, para marcar la diferencia.
Después del gol, Fénix se quedó sin ideas, sin respuestas. Casi lo empata con un despeje de Juan Tissera a los 29’, que tras picar la pelota delante del arquero queda en el techo del arco. El local buscó pero chocó permanentemente contra un Violeta que aguantó y de contra castigó.
A los 34’ Renzo Pérez se perdió la chance de sellar la victoria con un remate cruzado ante un arquero estático. Pero, en tiempo cumplido, Diego Grecco se encargó de definir el pleito con una emboquillada que Arias Navarro no achicó.
