No queremos museos de la memoria, queremos cárcel común y efectiva para todos los responsables de la masacre de nuestro pueblo. Para que no se repitan hechos como el del 22 de agosto de 1972 es imprescindible el desmantelamiento del aparato represivo del Estado que sigue intacto. La desaparición de Julio López, el asesinato de Fuentealba, los actuales presos políticos, los militantes populares procesados, la judicialización de la protesta, la ley antiterrorista y los gendarmes en escuelas y en empresas de la burguesía, muestran que los museos son solo el maquillaje de aparentes derechos humanos.
La burguesía apeló, apela y apelará a su brazo armado cada vez que se entorpezcan sus intereses y siempre lo hará a sangre y fuego contra el pueblo. El Gobierno mantiene en el ejército a más de 400 oficiales que participaron en la represión del Estado. Algunos ejemplos: coronel Alfredo Rubén Ochoa (jefe regimiento de Infantería 1 Patricios), coronel ingeniero José Eduardo Demaria (jefe central de Reunión de Inteligencia Militar “Mayor Juan Carlos Leonetti”), general de brigada Osvaldo Montero (jefe Jefatura ll – Inteligencia – Estado Mayor General del Ejército), General de Brigada Gustavo Gabriel Schurlein (jefe inspección General del Ejército), general de división Luis Alberto Pozzi (jefe Dirección de Investigación, Desarrollo y Producción del Ejército). Y como para finalizar debemos dejar bien en claro el nombre de César Santos Gerardo del Corazón de Jesús Milani, actual Jefe de Estado Mayor General del Ejército, partícipe en comisión del Operativo Independencia durante 1976 en Tucumán.
Las causas que ayer llevaron a luchar a nuestros compañeros, hoy se encuentran aun más agravadas… El proletariado argentino costea con su esfuerzo la crisis de la burguesía financiera internacional. Como antes, como siempre, son los funcionarios del Gobierno los responsables de continuar con las directivas económicas de la burguesía financiera que generan las justas protestas y la justa violencia de todos los trabajadores del país.
Exigimos la derogación de la ley antiterrorista, la libertad de a todos los presos políticos, el cese de la judicialización de la protesta, el retiro de la gendarmería de lugares públicos y de trabajo, la desmilitarización de todas las policías del país, el desmantelamiento de todo el aparato represivo, la publicación del presupuesto de todos los aparatos de inteligencia del estado nacional y provinciales, gestores de los grupos de provocación y parapoliciales, cárcel común y efectiva a todos los represores. Compañeros caídos en Trelew, presentes, ahora y siempre…
*Partido Revolucionario de los Trabajadores.
