En 1992 vio la luz un libro ovacionado tras la caída de la Unión Soviética titulado “El fin de la historia”, de Francis Fukuyama, que nos explicaba que hasta el fin de la eternidad no tendríamos otra cosa que capitalismo. Pero la luz, que al principio fue tenue, terminó siendo una luz brillante y fuerte que acabó por prender fuego el libro y dejó una cosa en claro: los pueblos no aceptaremos nunca la explotación del hombre por el hombre, no aceptaremos nunca la desigualdad y no aceptaremos nada que nos perjudique; es más: lucharemos por una vida digna mientras nos quede un gramo de conciencia y sangre.
¿Cómo estamos en Argentina? A los problemas cotidianos de la inflación y la violencia diaria, se suman enormes mentiras como que tenemos una economía “blindada”, que el empleo crece y por estos tiempos se suman declaraciones como la de uno de nuestros principales enemigos, Héctor Méndez, secretario general de la UIA quien afirma: “Despidos y suspensiones van a haber”.
El primer sector golpeado fue el automotriz. General Motors anunció 1.100 nuevas suspensiones. Los pilarenses conocemos de cerca el conflicto y los despidos de la autopartista Kromberg. También hay 63 despidos en Gestamp, cuyos trabajadores están en acampe y en pie de lucha por la reincorporación de los compañeros. Son cientos las fábricas que están optando por esta medida: Shell, GM, VW, etc.
Pero al mismo tiempo que la burguesía se empeña en dejar sin trabajo a nuestra clase, nosotros nos organizamos. Hace unos pocos días se llevó a cabo el Encuentro Sindical Combativo en Zona Norte, encuentro que lanzaron dos dirigentes reconocidos como Pollo Sobrero y el Perro Santillán. Gracias a ello, el 24 de mayo los trabajadores y todas las comisiones internas combativas tuvimos la posibilidad de organizar en conjunto un plan de lucha para detener el ajuste que quieren hacer caer sobre nuestras espaldas. Una corriente sindical de izquierda comienza a asomarse… ¿Un espectro recorre los parques industriales a los 45 años del Cordobazo?
La organización de nuestra clase está en marcha y es en este contexto que los trabajadores tenemos la necesidad y la obligación de reforzarla en todos los planos de la sociedad. En los sindicatos es menester desplazar a las burocracias para poder luchar por nuestros derechos. Debemos afiliarnos y democratizar los gremios de nuestras respectivas ramas y transformarlos en herramientas a nuestro servicio.
A nivel político es necesario organizarnos en un partido revolucionario que se proponga la toma del poder para construir una sociedad socialista. Ya no son tiempos de representaciones parciales, minúsculas o delegadas en terceros que siempre terminan representando los intereses de quienes nos explotan. Son tiempos de hacernos cargo, de tomar el presente para garantizarnos el futuro.
*Partido Revolucionario de los Trabajadores.