Carta de lector

4 de abril de 2014 - 00:00

Memoria profanada


Sr. Director:

Nuevamente, después de más de sesenta años, vuelven a ser profanados la memoria y los restos de la Sra. María Eva Duarte de Perón (Evita).

Hace unos días, comenzamos a recibir por dos canales de T.V. de aire, avances de un programa en el que se iba a mostrar una “muy seria investigación” médico-histórica sobre los últimos días de vida de la señora María E. Duarte de Perón, fallecida a raíz de una penosa enfermedad.

Los que tenemos edad como para haber vivido intensamente la época en que aquella frágil mujer se convierte en un faro de luz y esperanza para el pueblo humilde y trabajador sediento de Justicia Social, sabemos lo que significó y aún hoy, con una enorme trascendencia mundial, significa su recuerdo.

Luego de su dolorosa y temprana muerte a los treinta y tres años de vida, su cadáver embalsamado fue depositado según sus deseos en la Confederación General del Trabajo de donde los sicarios de los genocidas que se apropiaron del poder de la República en 1955, la noche de Navidad de ese año lo profanaron para hacerlo desaparecer ante el terror que les producía la sola idea de que fuera utilizado como bandera de un nuevo movimiento popular inmanejable.

A partir de entonces, un halo de misterio envolvió el destino que habían tenido esos restos. Recién en 1971 fueron devueltos, por otro gobierno militar, a su esposo, el General Perón, y el 1 7 de noviembre de 1974 fueron regresados a la Patria.

Honestamente, debo aclarar que ante la posibilidad de sufrir una crisis emocional de inciertas consecuencias para mi salud, no vi los programas en los que se anunciaba la presentación de material médico y comentarios pertenecientes a los tratamientos que se aplicaron para mitigar su sufrimiento, pero simplemente con lo poco visto, me pregunto dónde quedo la ética profesional, el secreto médico tanta veces puesto de manifiesto por honestos trabajadores de la salud.

Para terminar, solo queda creer que para algunos personajes televisivos únicamente interesan los puntos ($$$) que mide su programa. De lo contrario, aunque me cueste aceptarlo, que existen aún argentinos que por odio y ante el dolor de un semejante sean capaces de escribir en un paredón "¡Viva el cáncer!". Si es así, que el Señor se apiade de su Alma.

 

 

Mario F. Martínez

DNI 4.724.401

 

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