Fénix dejó pasar la oportunidad de afirmarse como 3º en el torneo de la Primera B y terminó incinerado en la Quema. Porque no le encontró la vuelta al partido, cayó en el juego que le propuso Acassuso y perdió 2-1 en la cancha de Dálmine, donde hizo de local.
Y más allá de algunos fallos polémicos del árbitro Gonzalo López Aldazabal, el Águila no tuvo ideas para salir del esquema que le planteó el rival.
Además, perdió a Adrián Torres (expulsado), Marcos Riquelme y Daniel Cerruti (ambos 5 amarillas) para el partido del miércoles ante Platense como visitante.
Fénix salió en el comienzo a tratar de tener la pelota, a manejarla con criterio e intentó atacar por la derecha, con alguna corrida de Mariano Puch o de Riquelme. Justamente el Pájaro llegó hasta el fondo y mandó el centro que en el primer palo Nicolás Martínez Vargas se llevó por delante y no pudo rematar al arco.
Error y pagó caro
Pero de a poco el juego se fue tornando chato, friccionado y al ritmo que quería Acassuso. Hasta que a los 16’, Facundo Pumpido le robó la pelota a Martín Zúccaro y dejó solo a Julián Giménez para que defina, pero el remate rebotó en Daniel Cerruti y le quedó servida nuevamente a Pumpido para que defina, abajo, contra el palo izquierdo.
Fénix sintió el golpe, además que se mostraba inconexo, desorientado e impreciso. Y la visita trataba de sacar ventaja con remates de media distancia como a los 26’, cuando Hernández le tapó el disparo a Santiago Prim.
Con más empuje que fútbol y a veces enredado con la pelota, el Águila no podía entrar al área de Gustavo Ruhl. Y encima terminaba mal las pocas aproximaciones claras que se le presentaron.
Y se salvó a los 37’ del 0-2 lapidario para el segundo tiempo, cuando Pumpido, solo frente al arco, definió mal y afuera.
El complemento para nada varió. Acassuso siguió a su ritmo e incomodó al rival, cortándole todos los circuitos. Y a ello se le sumaron las detenciones por las infracciones, lesiones y expulsiones, que demoraron y enfriaron el juego.
Sin embargo, a los 10’ Fénix tuvo la chance más clara, pero González intentó de emboquillada definir y la pelota cayó detrás del arco.
Al local todo se le hacía cuesta arriba y encima el Quemero casi lo remata a los 16’ con un tiro libre de Prim que devolvió el ángulo superior derecho. Y un minuto más tarde llegó la roja exagerada por una entrada de Adrián Torres sobre Giménez.
La visita estaba cómoda, porque con uno de más, mantuvo su estructura y apostaba a que le saliera alguna contra ante un desorientado equipo pilarense. Encima el árbitro parecía favorecer al visitante, porque debió expulsar a Guillermo Santana por un tremendo codazo sobre Puch y solo amonestó.
El Quemero hacía su juego y bien parado apostaba de contra esperando un error ajeno. Y fue así que a los 32’, Federico Pagella se escapó en soledad y definió ante la salida de Hernández para poner el 2-0.
Sabiendo el visitante que todo le era favorable, se confió y eso permitió la reacción del Albinegro que a los 40’ descontó con una definición cruzada de Santiago Bianchi.
Y casi se da el milagro del empate un minuto después, cuando Gustavo Ruhl le tapó al córner el remate de gol de Riquelme que se le metía en el primer palo.
Fénix perdió la chance de escaparse del resto. Y encima para el choque del miércoles con Platense -rival directo para entrar al Reducido- no tendrá a tres piezas (Riquelme, Cerruti y Torres) claves.
38 partidos
pasaron para que Fénix vuelva a sufrir una expulsión, y la primera en la Primera B Metropolitana. La última roja la había visto Leonel Bargas en el 1-1 con Argentino de Merlo, por la 36ª fecha de la C.
