Carta de lector

sábado, 19 de abril de 2014 · 00:00

Necesitamos un gremio

 

Sr. Director:

Dicen que cuando la ley es pareja no es rigurosa, pero cuando la ley no contempla, se convierte en una herramienta injusta y perversa, y si es persecutoria, mucho peor aún.

Por no existir un gremio que nos nuclee, los kiosqueros fuimos absorbidos por el Sindicato de Empleados de Comercio. Quizás no sea este el problema, pero cuando pretenden equiparar estos pequeños comercios a los costos laborales de grandes cadenas, se convierte en oneroso e inviable.

Para tener una idea más clara de lo que pretendo transmitir, debemos saber que estos comercios hacen caja con ventas de artículos de muy baja rentabilidad, como recarga virtual, telefonía, recarga de SUBE, cigarrillos etc., todo esto representa entre el 70 y 80 % de la facturación, dejando el saldo para los varios.

Por lo tanto, el mix de porcentajes deja una renta bruta del 17 al 20 % en el mejor de los casos. Todo esto, recayendo sobre una sola persona.

Cuando uno tuvo la suerte de alquilar un local en una zona de alto tránsito, el trabajo se multiplica produciendo en ese vendedor un gran desgaste.

Sobre este punto pongo especial énfasis dado que es el desencadenante de todo lo que sucede.

Para “humanizar” esta tarea, se convoca a universitarios en jornadas reducidas y en horas pico, única forma de agilizar y aliviar el trabajo. Obviamente es un trabajo informal que se pacta en forma personal y entre partes (figura que hoy no existe en el convenio pero necesitamos).

El comercio pasa a ser más eficiente y el estudiante, con pocas horas de trabajo, se independiza económicamente de los padres siendo de gran ayuda para costearse los estudios.

Hoy, después de 25 años en la actividad, me siento orgulloso de haber ayudado a la formación de docentes, maestras jardineras, profesores de historia, estudiantes universitarios, etc. (todo lo que expongo absolutamente comprobable).

A mí, personalmente, me avalan casi 20 años de mostrador donde no he podido disfrutar el crecimiento de mis hijas, hoy las dos profesionales y con familia constituida. Gracias al esfuerzo de todos esos años he podido crecer en la actividad y por supuesto contratar personal, me siento un generador de empleo teniendo, como mencioné anteriormente, empleados formales y circunstanciales.

Varios de ellos me pueden ofrecer módulos de horarios en los cuales no cursan, algunos no toleran la doble imposición y se definen por el estudio, lo que provoca una alta rotación.

Aunque económicamente fuese factible, es prácticamente imposible registrarlos formalmente dado que algunos en la semana de prueba renuncian.

Hasta que el gremio cree la figura que necesitamos, “siempre” ante una inspección, las posibilidades de que encuentren una infracción son altísimas. Esto puede generar:

a) El comercio se debilite económicamente por las multas impuestas.

b) Se prescinda de los ayudantes para evitar dichas multas.

c) Correr el riesgo de que el empleado formal no resista la carga y también renuncie (como ocurrió recientemente. (Posición que me cuesta reemplazar).

d) Perder competitividad y dejar el mercado ganado con sacrificio y esfuerzo.

Cuando desde el propio Estado se evade y es generador de trabajo como ustedes mencionan, “en negro”, es realmente indignante ver que los mismos organismos que deberían dar el ejemplo salgan a presionar y perseguir a pequeños comerciantes que tratan de cumplir medianamente con  todo a pesar de la economía existente.

Sentido común pido para la aplicación de la ley, solamente sentido común.

 

Mirta Fernández, DNI 10.416.952; Rubén Ginepro 4.753.987 y quiosqueros de Pilar. 

 

 

 

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