Tribuna del lector: Es necesario debatir la reforma del Código Penal

por Federico Achával *
martes, 1 de abril de 2014 · 00:00

La reforma del Código Penal nuevamente lleva a los argentinos a la polaridad: sí o no. Sin embargo se trata de un asunto muy complejo, que requiere un análisis más profundo. Un tema de tanto peso como lo es la seguridad de todos los argentinos se puso sobre la mesa. Analicémoslo, debatámoslo y perfeccionémoslo para garantizar la seguridad social y que de ninguna manera se sancione un código que no responda a las necesidades de la sociedad.

El texto original del código tiene casi 100 años. En este tiempo, la sociedad, el poder judicial y las normas procesales han ido cambiando. En ese camino, las leyes han sufrido reformas que en muchos casos son el resultado de respuestas políticas espasmódicas frente a reclamos ciudadanos. Además, muchos de los delitos penales están regulados por fuera del código, en leyes especiales que lo transforman en antiguo, desordenado y en muchos casos, carente de coherencia. Es innegable: el código debe ser modificado en forma integral.

Sin embargo, las virtudes de este anteproyecto se ven opacadas por ciertas modificaciones que ponen en riesgo la paz social, en momentos en los que la ciudadanía reclama mayor seguridad. En distintos artículos, el proyecto beneficia al victimario por sobre la víctima, relegando a ésta a un segundo lugar y negándole el derecho fundamental de la seguridad.

En primer lugar, se elimina la reincidencia como agravante de la pena: es decir, que el Juez estará vedado de imponer una pena mayor al imputado que comete un nuevo delito. Además, se elimina la prisión perpetua: nadie nunca podrá ser condenado a más de treinta años.

En segundo lugar, si bien se eliminan las penas en suspenso y la libertad condicional, se incorpora lo que se llama penas alternativas, que pueden reemplazar a la pena de prisión por otras opciones, como ser prisión domiciliaria, prisión de fin de semana, la aplicación de multa, tareas comunitarias y la absurda pena de “cumplimiento de instrucciones judiciales”.

Estas penas alternativas pueden aplicarse a cualquier delito que tenga una pena mínima de tres años de prisión (que son la gran mayoría). Incluso, para penas mayores que exigen prisión, al cumplir la mitad (o en algunos casos, los dos tercios) de la pena, el juez puede reemplazarla por una sanción alternativa, lo que conlleva a la libertad del condenado.

Para graficarlo: un homicida puede ser condenado a 8 años de prisión (el mínimo posible), y cumplir sólo 4 años en la cárcel y el resto en su casa.

Por otra parte, aunque se incorporaron nuevos delitos y se agravaron las penas de otros tantos, se redujeron las penas de tres delitos muy graves: el robo con armas, el tráfico de estupefacientes y la trata de personas. Actualmente, quien es condenado por alguno de estos hechos, debe necesariamente cumplir su pena en prisión; mientras que, si el proyecto de reforma toma vigencia, podrán ser beneficiados con la aplicación de la probation (se suspende el juicio y se obliga al acusado a realizar tareas comunitarias) o con penas alternativas a la prisión.

 

Por ejemplo, un ladrón que roba usando un arma de fuego, puede evitar el juicio oral por la aplicación de la probation. Si ese mismo delincuente vuelve a robar al año siguiente, el Juez podrá sancionarlo con una pena alternativa a la prisión, como ser, la realización de tareas comunitarias. Sólo si comete un tercer atraco al año siguiente, podría ser condenado a cumplir una pena de prisión, aunque podrá recuperar su libertad a los dos tercios de la pena. Es más, si el condenado deja pasar cinco años para volver a delinquir, nuevamente podrá ser beneficiado por la probation. 

Estamos viviendo tiempos difíciles, donde la inseguridad es uno de los principales problemas. Frente a ello, es necesario tomar el tema con la seriedad que lo requiere y abrir el debate. La reforma del código penal debe considerar en primer lugar a las víctimas y velar por la seguridad de todos los argentinos. Si bien la solución no es agravar las penas de prisión; menos aún lo es favorecer a los delincuentes.

 

*Jefe de Gabinete de la Municipalidad de Pilar.

 

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