Promesa incumplida
Sr. Director:
Desde el 2008 me encuentro trabajando como sacerdote en la comunidad de Derqui, en los barrios La Escondida y Toro. Zonas por demás humildes y con muchas necesidades. Son 7 años en el barrio brindando nuestro trabajo religioso, propio a nuestra investidura y tratando de hacer de ese lugar un espacio más humano, ayudando también, desde nuestras cortas posibilidades, a brindar una ayuda material. Hace algunos meses me acerco a la Municipalidad solicitando a las autoridades algún tipo de ayuda para la fiesta religiosa y familiar que entre vecinos y fieles hacemos todos los años para esta fecha. Por lo general, celebramos la Misa, la procesión religiosa por las calles del barrio y finalizamos con una gran fiesta popular. Me contacta desde la Municipalidad el “Sr.” Pablo Martínez, creo que es secretario de gobierno. Me convoca a una reunión en el palacio municipal un día de semana a la mañana. Llego y este individuo no estaba en dicho lugar, sino en la ciudad de La Plata.
Lamento no se hayan disculpado de semejante error de agenda, falta de organización y respeto. Supongo que esta clase de comportamientos lo harán con otros vecinos. No quiero caer en la victimización, pero sabiendo esta gente de mi delicado estado de salud, ya que tengo cáncer, me hacen perder tiempo con este tipo de imprudencias en una muy fría mañana de invierno.
Días después el Sr. Martínez me contacta con su asistente, el Sr. Tobías Brum. Acordamos visitar el barrio, ver necesidades, carencias y alguna posible ayuda, comprometiéndose de palabra a darnos una mano con algunas cosas de la fiesta del barrio (pintura para la capilla, sillas etc.).
Luego de perder una mañana recorriendo el barrio, visitando la capilla y hablando de la realidad social, me informa el Sr. Tobías que congregue a 30 familias del barrio para la entrega de leche durante un sábado al mediodía. Hacemos una lista con las 30 familias más necesitadas y llamamos al Sr. Brum confirmando que ya estamos listos para la entrega de la leche. Nos dice que coordinemos la entrega con Martínez, llamamos a Martínez y nos pide que coordinemos todo con Brum.
Al día de hoy no hemos recibido ayuda, no nos contestan los teléfonos. y la gente todos los fines de semana me pregunta por la leche que el Sr. Brum nos prometió. Quizá el error es nuestro por confiar en esta clase de políticos. ¿No sería más fácil para todos decirnos que no nos van a ayudar porque no hay ganas o materiales en vez de prometer y no cumplir?
No queremos nada de esa gente, solos nos arreglaremos, como siempre. Pero escribo estas líneas para que se sepa lo que nos ha pasado. Así como hay gente buena, de palabra, de compromiso, seria en su trabajar y de buen corazón, también está esta otra gente.
Padre Maximiliano Torres, sacerdote DNI 26.963.525.