por Celeste Lafourcade [email protected]
Halloween y San Valentín empezaban a dejar de ser novedad, una reciente costumbre importada llegó para renovar el asombro y los gustos argentinos, y al mismo tiempo, para darle nuevos aires a varios rubros comerciales.
Cada vez más mujeres embarazadas en la recta final elijen celebrar anticipadamente la llegada de su bebé entregándose a una fiesta organizada por amigas donde no faltan los juegos y los regalos. Una suerte de despedida de soltera 100% naïf.
Y Pilar, siempre bien dispuesto a recibir tradiciones foráneas, abrazó con fuerza los baby showers. El servicio ya es ofrecido en empresas de catering y en aquellas dedicadas a la ambientación (para las billeteras más holgadas) y mucho antes, se acomodó en mostradores de casas de cotillón. Todas, tanto las céntricas como las ubicadas en los shoppings incluyen entre sus productos material para decorar la fiesta de bienvenida de un bebé.
Experiencias
Milagros Vega estaba esperando a Justina, la menor de sus dos hijos, cuando sus amigas y su mamá decidieron homenajear a la beba. Fue en el año 2011, cuando la tendencia recién empezaba a asomarse, y como contó a El Diario, “el baby shower es uno de los momentos en que la mamá toma conciencia de lo poco que queda para que ese tan esperado bebé nazca”.
Al mismo tiempo “es el momento en que todas las que ya son mamás la aturden con sus experiencias y, muchas veces, la asustan mas… pero con amor”.
En cuanto a la dinámica del encuentro, recordó que “se organizan juegos como degustaciones de comidas o aderezos y cada vez que la mamá adivina algo, se lleva un regalo”.
La idea, ante todo, es ser prácticos. Por eso, dejando de lado las excentricidades, los obsequios que abundan son tan sencillos como útiles: pañales, talco o jabones.
Las prendas para la embarazada dependen de la creatividad de las organizadoras, desde moldear un bebé con plastilina o cambiarle los pañales a un muñeco hasta tomar una mamadera en el menor tiempo posible.
“Para mí fue un momento de muchas emociones: me reí mucho, lloré mucho, me divertí, es un momento especial para una mujer en los días previos a ser mamá”, recordó Milagros.
Por su parte, Analía De Luca también vivió la experiencia antes de la llegada de su hijo. Del encuentro, destaca que “fue una tarde hermosa e inolvidable, un mimo”. En este sentido, explicó que “cada una trajo algo para compartir. Nos dividieron en dos grupos con un distintivos que eran baberos de colores. Tenían organizados juegos, con premios que son regalitos para el bebé. Sacamos fotos, nos reímos bastante”.
En su caso, los juegos incluyeron preguntas realizadas al marido, aunque con anterioridad. Como regla, los hombres tienen vedado el ingreso a un baby shower.
Los que ganan
La moda se refleja en el mostrador
Banderines decorativos –vedette en la ambientación de los baby showers-, globos, centros de mesa, souvenires y la clásica “torta de pañales”, novedad incorporada por este tipo de eventos que consiste en una serie de pañales enrollados y ubicados de forma circular simulando un pastel, son algunos de los productos que pueden encontrase en una casa de cotillón.
“El último año se empezó a estilar más. Está mas de moda y la gente entiende más de qué se trata, por eso lo consume”, explicó Paola Oviedo, propietaria de la casa de cotillón Brujas.
Aún incipiente, el fenómeno empieza a consolidarse. Con la consigna de organizar un baby shower “cada semana entran al menos dos o tres clientes. Si bien no es nada comparado a cumpleaños, bautismos y comuniones, tiene su movimiento”, señaló la comerciante.
Obligados a aggiornarse con estas nuevas corrientes, “lo fundamental es escuchar a la gente, qué quiere. Ahí conectamos con los proveedores para ver qué tienen, pero también combinamos con artesanos del papel y las manualidades”, agregó Oviedo.
Como en todo evento femenino, la buena repostería es infaltable. Para quienes prefieren delegar estas cuestiones en manos de terceros, no son pocas las mujeres que ofrecen sus servicios de catering para la llegada de un bebé. Son de la partida muffins, tortas y galletitas con el nombre del futuro niño que bien pueden funcionar como souvenirs.
Con diploma
Tan próspero es el horizonte de este negocio en Pilar, que ya hay empresas que ofrecen cursos para organizar baby showers.
El curso se ofrece a través de una página web. Se trata de un aprendizaje intensivo, a través de una única clase de cuatro horas los sábados. Todo a un costo de 400 pesos.
