Fallas en la seguridad
Sr. Director:
Permanentemente vemos que se producen asaltos a viviendas y comercios supuestamente protegidos con sistemas de alarmas, que le deberían brindar seguridad para ese tipo de circunstancias. Las preguntas recurrentes son ¿Fallaron esos sistemas? ¿Son efectivos?
En cuanto al primero, es posible que hayan fallado, ya que todo es susceptible de falla. En cuanto al segundo: sí, si se instalan correctamente.
Todo sistema puede fallar. Pero una comprensión cabal de este concepto, lo puede brindar la construcción y el mantenimiento de los aviones, o de los automóviles modernos. Observemos especialmente a los autos. ¿Fallan? Sí. ¿En qué medida? ínfima, mientras se controle su funcionamiento original.
Un sistema de seguridad tiene en su conformación, partes manufacturadas, como los autos, y en su instalación, labor artesanal, por parte de un profesional calificado. ¿Pero qué es un profesional calificado? Es una persona que tiene estudios específicos, sobre la disciplina, y ha rendido los exámenes de idoneidad que establecen las normas.
Otro aspecto a tener en cuenta en el momento de evaluar la calificación de un profesional, es la verificación de la pertenencia del mismo a una de las cámaras, reconocidas en el estado respectivo. Estas organizaciones verifican las formalidades que deben cumplir sus afiliados, y por lo tanto brindan el aval consecuente sobre el desempeño de los mismos.
Luego viene la confianza a que han podido hacerse acreedores. Y en esto vale una comparación: médico es aquel que obtiene su título en la universidad; sin embargo, por diversos motivos acudimos solo a algunos de ellos, que merecen nuestra confianza.
Ahora, esos sistemas; ¿Son o no son efectivos? Habíamos dicho antes que sí, si se instalan y utilizan correctamente.
Del análisis de los hechos acaecidos, presentes en la crónica diaria, observamos que en muchos casos, se ha realizado una instalación deficiente, por personal no idóneo; no se encontraban activos por omisión, descuido, o falta de mantenimiento; y en otros casos mínimos, fueron neutralizados, por personas con conocimiento técnico específico.
Las instalaciones deficientes son producto de personas no idóneas y/o muy hábiles para convencer, que terminan instalando algunos elementos que brindan apariencia de protección, pero que solo sirven como disuasivos. Pero no para delincuentes profesionales. Ya que éstos con una simple mirada, pueden definir la efectividad del sistema. Con lo que en realidad terminará siendo, un facilitador de la labor del delincuente.
Por ejemplo se colocan cámaras de TV, que solo serán útiles para identificar a los perpetradores de la intrusión, pero no para evitarla.
Otra causa de la ineficacia de los sistemas es su no activación oportuna. Y en este motivo, que en primera instancia es atribuible al usuario, también es responsabilidad del asesor/instalador, que no concientizó al usuario, de la inutilidad de la inversión, si no se utiliza con disciplina.
La falta de mantenimiento también es atribuible al asesor/instalador, que luego deberá velar por que la instalación mantenga su eficacia.
Por último, la neutralización o anulación del sistema, que aunque es una de las causas menos frecuentes de falla, o fracaso, también puede ser evitada con una buena instalación.
He dado aquí algunas pistas que pueden ayudar a discriminar al buen profesional del malo u oportunista. Claro que casi todas ellas, pueden ser aplicadas una vez consumada la instalación, pero también, antes que se evidencie su ineficacia. Usted también podrá hacer consultas, como cuando le proponen un tratamiento médico, hasta estar totalmente convencido.
La adopción de un sistema de seguridad es comparable a la contratación de un seguro de vida. Pero mientras de este recibirá un resarcimiento económico, ante un desenlace fatal, el sistema de seguridad le permitirá, en un caso también extremo, preservar su vida y la de los suyos.
Lic. Ricardo Sartori Gerente Técnico de ASSE www.asse.com.ar