Tribuna del lector: Un ser despreciable ha dejado este mundo

por Integrantes de Derechos Humanos Pilar-Casa de Derechos Humanos de Manzone.
martes, 21 de mayo de 2013 · 00:00

Jorge Rafael Videla falleció de muerte natural en el Centro Penitenciario de Marcos Paz, donde se encontraba cumpliendo condena a prisión perpetua por cometer delitos de lesa humanidad.

El dictador llegó al poder tras el golpe cívico-militar-eclesial y económico del 24 de marzo de 1976 y ocupó dicho poder hasta 1981, comandando la dictadura más sangrienta de la historia argentina y una de las peores que recuerde el mundo.

Tras la recuperación de la democracia, fue juzgado y condenado a prisión perpetua y destitución del grado militar por crímenes de lesa humanidad cometidos durante la dictadura en el emblemático juicio a las Juntas.

Este represor fue responsable de numerosos asesinatos, secuestros, torturas, robos, falsificación de documentos públicos, usurpaciones, reducciones a servidumbre, extorsión, secuestros extorsivos, supresión de documentos, robos de bebés y torturas seguidas de muerte.

Videla cumplió solo cinco años de prisión efectiva ya que en 1990, el entonces presidente Carlos Menem lo indultó y dictó su excarcelación.

En 1998 regresó a prisión, aunque brevemente, luego que un juez dictaminara que las causas por robo de bebés a embarazadas en cautiverio ilegal en centros clandestinos de detenciónconstituían un crimen de lesa humanidad, y por lo tanto, imprescriptible.

Videla estuvo detenido 38 días en la cárcel de Caseros hasta que se le concedió el derecho al arresto domiciliario en atención a su edad. Diez años después, y con la decisión del Gobierno nacional de promover los juicios por delitos de lesa humanidad, perdió el beneficio de la prisión domiciliaria y fue trasladado a la cárcel que funciona en Campo de Mayo.

En 2010 fue juzgado en Córdoba y sentenciado a prisión perpetua a cumplirse en una cárcel común junto a Menéndez.

Luego, en 2012, en un histórico juicio, se lo sentenció a 50 años de prisión, por el delito de secuestro y sustracción de identidad a menores, causa conocida como “robo de bebés”.

Actualmente estaba siendo juzgado, junto a otros 25 imputados, por crímenes de lesa humanidad cometidos en el marco del Plan Cóndor, como se denominó al acuerdo de dictaduras sudamericanas para perseguir a opositores políticos fuera de sus propios países.

Videla se había negado a declarar el pasado martes en el del juicio “Plan Cóndor” en el que estaba siendo juzgado.

¿Qué se ha llevado a la tumba? Le preguntan a Nora Cortiñas (madre de Plaza de Mayo Línea Fundadora) y ella contesta: “Se lleva el peso de su proceder genocida y de asesino, pero queda para la memoria nuestra lo que fue el terrorismo de Estado aquellos años de la dictadura cívico-militar-religiosa que tuvimos. Hay que incluir a la Iglesia católica. Queda la imagen de un país que han querido destrozar, pero gracias a la generosidad y valentía de los testigos siguen los juicios. Hay muy pocos procesos en otros países de América Latina, y nosotros, empujando, hemos conseguido juicios en todas las provincias. Cuesta mucho todavía, pero con nuestra movilización esperamos que la Argentina llegue a ser un país sin impunidad”. Nadie lo podría expresar mejor.

No celebramos la muerte de este ser despreciable, sino que se pudo juzgar al principal responsable del genocidio en el país antes de su muerte, eso sí celebramos: LA JUSTICIA.

 

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