Una multitud recreó la pasión de Cristo por las calles de Zelaya

Unas 7 mil personas caminaron junto a improvisados actores. El párroco Ariel Penín reclamó colaboración para la localidad. Y pidió “no vaciar de contenido los sufrimientos de Jesús”.
sábado, 30 de marzo de 2013 · 00:00

Anoche, durante la celebración del Viernes Santo, unas 7 mil personas participaron del Vía Crucis viviente de Zelaya. Su impulsor, Ariel Penín, párroco de la localidad, pidió más participación para un pueblo, según él, “postergado”.

Como cada año, el clásico Vía Crucis de la localidad de Zelaya convocó a miles de personas. Lo hizo en su primera edición del año 2008, cuando 600 personas se acercaron a las afueras de la parroquia para descubrir de qué se trataba la propuesta del, por entonces, nuevo sacerdote de la localidad, Ariel Penín. En la siguiente edición, el número de fieles ascendió a 2.000, y trepó a 6.000 en 2012. Hace unos meses se anunció que el evento pensado para el Viernes Santo, corría peligro ya que no se contaba con los fondos ni con voluntades. Anoche, durante la escenificación de la Pasión de Cristo, unas 7 mil personas participaron de lo que una vez más demostró el enorme esfuerzo que hace la comunidad de Zelaya, concentrada en torno a la parroquia, de decir presente con el Vía Crucis viviente más convocante de la región.

Ya desde temprano, cientos de improvisados actores oyeron con atención las indicaciones de los organizadores para que el despliegue pensado desde la parroquia de la localidad fuera un éxito.

El entusiasmo se veía en el rostros de familias enteras dentro de las túnicas con las que interpretarían a pobladores de la época, sin mencionar a los soldados romanos y judíos, antorcheros y el mismísimo Cristo, maquillados y vestidos para lograr una fiel aproximación a la crucifixión.

Cual charla técnica, el cura habló a los actores, valorando la sobresaliente tarea de unos 10 vecinos, en su mayoría mujeres, que trabajaron día y noche para preparar las cientos de antorchas y signos que se repartieron, además de la escenografía, digna de escenógrafos profesionales.

 

El mensaje de Pascuas

Fue cerca de las 20 que Ariel Penín, párroco de la localidad de Zelaya, se dirigió al pueblo. “Hacemos el Vía Crucis para intentar colaborar con el pueblo, tan antiguo que ha quedado postergado”, dijo en tono de reproche por el poco protagonismo que se le da a la localidad en relación a otras regiones del Partido.

El sacerdote también remarcó que “la vida en Zelaya está bastante detenida. Necesitamos que nos ayuden”. Fiel a su buen humor y al papel que cumple en el pueblo al que arribó en 2008, comentó que “no podemos hacer piquete porque no tenemos a quién parar”.

Antes de iniciarse el camino por las estaciones de la Pasión de Cristo, obsequió un mensaje a los presentes: “No vaciemos de contenido e intención los sufrimientos y vida de Jesús. Antes bien, dispongámonos de modo tal que la evocación de aquellas últimas horas de vida de quien seguimos como nuestro Señor y salvador, nos renueven a conciencia del compromiso que supone ser sus discípulos y seguidores”.

 

El camino a la cruz 

Cientos de actores compenetrados en sus papeles y un público atento a cada escena y cada personaje, siguieron las 10 escenas que se programaron desde las inmediaciones de la estación de trenes hasta la parroquia Nuestra Señora de Luján y San José Obrero. “No somos actores ni escenógrafos, somos creyentes”, había advertido el cura con anticipación, sin embargo, la satisfacción de los presentes demostró una vez más que la preparación del elenco logró que Zelaya tenga una de las fechas más esperadas en el año, con visitantes de otras localidades y otras ciudades.

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