Carta de lector

sábado, 2 de marzo de 2013 · 00:00

José Ramón de la Villa Iglesias

 

Sr. Director:

Curas sin fe, militares sin misión, es malo, muy malo para la Nación. Nuestro recordado José Ramón no estaba en esta categoría.

Dice San Pablo: “Muéstrame tus obras y conoceré tu fe”. Y en otro pasaje dice la escritura: “la fe sin obras es muerta”.

Ejerció su ministerio en la Argentina durante cincuenta años, de los cuales treinta pasaron en Pilar, hasta que dejó la parroquia. Allí observé que comenzó su ostracismo. Nunca volví a verlo en el templo, aunque sabía que estaba en Pilar.

Qué lindo hubiera sido verlo celebrar la santa misa o verlo sentado en el confesionario colaborando con el nuevo párroco.

Un día se marchó para no volver. Se fue rodeado del silencio injusto sin recibir la despedida que largamente tenía merecida. No es raro, parecería que los argentinos esperamos la muerte para que largo tiempo después reconozcamos, mostremos y divulguemos sus virtudes.

Hace poco fue feriado nacional por única vez recordando este 20 de febrero el Bicentenario de la Batalla de Salta. Sin embargo, siete años después, el 20 de junio moría el General Manuel Belgrano, y el único periódico que publicó la noticia fue el que dirigía el conocido sacerdote padre Castañeda, que algo tuvo que ver con el traslado a Pilar desde el antiguo asentamiento en la cercanía del río Luján hasta la hermosa loma cercana, como decían los pilarenses de entonces.

Además demoraron su entierro siete días hasta conseguir los fondos para el mismo.

Puede el padre José Ramón sentirse en muy buena compañía. “La excelencia en la educación y la oración son la posibilidad de cambio”, solía decir.

En uno de mis últimos viajes a España recibí el encargo de un grupo de remiseros de llevar una nota a su familia de parte de ellos.

Me la entregó Dagostino, quien al hacerlo manifestó: “Un cura es quien más ha hecho por Pilar”.

Por motivos familiares no pude hacerlo pues tuve que viajar desde Barcelona a Albacete por una semana. A mi regreso la envié asegurándome que llegue a destino.

Tomo de un retrato suyo que está a la vista en algunos comercios de Pilar centro, dos frases que me parecieron adecuadas: “No olvidemos”, “No dejemos que lo olviden.” Que así sea con la bendición de Dios.

 

Dr. Ernesto Tomás Petrocchi. 

 

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