Halloween, un festejo controvertido que en Pilar va perdiendo fuerza

Por considerarlo un símbolo de la cultura estadounidense tiene más detractores que adeptos. Los comerciantes aseguran que las ventas alusivas fueron menores a otros años.

31 de octubre de 2013 - 00:00

Tan importado como Papá Noel o San Valentín, Halloween es de los festejos extranjeros incorporados en los últimos años, el más discutido. Para muchos, adherirse o no al festejo de noche de brujas es la vara con la que se mide el patriotismo.

Entre polémica y discusiones los comercios aprovechan la fecha para reactivar las ventas. Sin embargo, para alivio de los detractores, el fenómeno parece ir desinflándose al menos desde el punto de vista comercial.

El Diario lanzó la consulta: ¿Tenés pensado festejar Halloween? ¿Estás de acuerdo con el festejo? Las voces fueron divididas, aunque inclinadas por la negativa.

“Es un evento marketinero, como para los que no tenemos implicaciones de fe o religiosas son las Pascuas, la Navidad, el Día del Padre/Madre, inventos del mercado para que la gente consuma. No lo veo mal, si tienen ganas de divertirse que se pongan una careta o que se disfracen, es una moda”, expresó Seba Guitart.

En tanto que Facundo Cisterna defendió el festejo: “Ese pensamiento es cualquiera, la Coca es yankee, la marca de nuestras zapatillas es yankee, el fútbol es inglés, la televisión es japonesa, no se hagan los nacionalistas con un simple día de disfraces”.

Moderado, Nicolás Estevez señaló: “a mi no me gusta pero no puedo decir que no se debería festejar. O sea, Papá Noel tampoco es una creencia o algo que haya salido de Argentina y todos lo festejan acá. ¿Por qué no salimos casa por casa repartiendo mates el día de la tradición? Siempre copiando culturas extranjeras y no valoramos nuestras raíces…totalmente en desacuerdo, pero respeto que algunos lo festejen”.

En defensa del festejo, Ale Joukovsky expresó: “la verdad que a los chicos les encanta esto de disfrazarse de monstruos y brujas y se divierten mucho y me gusta acompañarlos”.

 

Negocio

Calabazas, telas de araña, monstruos y cualquier tipo de decoración tétrica puebla las vidrieras de casas de cotillón, kioscos y algún que otro local de ropa. En un año marcado por la recesión en el consumo, cualquier argumento resulta válido para darle un empujón a las ventas.

Pero los resultados, de acuerdo a los comentarios de los comerciantes, decayeron en comparación con años anteriores. “El año pasado a esta altura era un loquero, este año está muy calmo”, señaló Agustina del cotillón Rapanui. “Las ventas de Halloween bajaron muchísimo, siento que se va apagando en comparación con los dos años anteriores”, agregó.

En sintonía, desde la casa de cotillón ubicada en la terminal de ómnibus señalaron que el movimiento generado por la noche de brujas es insignificante.

Para Fredy, del cotillón Na-ni del Pilar, solo “el 10% de la gente que entra al local consulta por algo referido a Halloween”.

 

Expansión

 

La extensión del festejo de la noche de brujas en este territorio mucho le debe a los barrios cerrados y a los colegios bilingües. La dinámica de vida de las urbanizaciones privadas que permite que niños de poca edad circulen por la noche disfrazados pidiendo golosinas en las casas de los vecinos fue un factor fundamental para darle impulso a Halloween por estas latitudes. 

 

Otra contribución importante fue la de los colegios cuya currícula se dicta en parte en idioma inglés. “En los colegios el año pasado leyeron cuentos de terror y les pedían a los chicos que llevaran artículos de Halloween”, explicó Agustina.

“Los colegios del centro de Pilar –diferenció Fredy- son en su mayoría católicos y ellos no festejan la noche de brujas, por eso tampoco se ve tanto movimiento”. Para agregar que “el año pasado la Escuela Nº1 pidió cosas de Halloween pero este año no me enteré”.

Entre los artículos más vendidos para la ocasión, los que hacen a la decoración son los más solicitados. Entre ellos, guirnaldas, adornos para las paredes y móviles donde abundan las figuras de vampiros, telas de arañas y calabazas, que oscilan entre los 20 y los 80 pesos.

“La decoración es lo que más se lleva, algunas dentaduras de drácula, cosas económicas”, aseguraron desde Rapanui para agregar que “la mayoría que compró una careta el año pasado este año usa la misma, lo mismo con los gorros o los disfraces”. Precisamente, los trajes alusivos están entre los artículos más caros, rondando entre los 100 y los 240 pesos. 

 

Un festejo de origen religioso 

Conocida como Noche de Brujas o Noche de Difuntos, es una fiesta de origen celta que se celebra internacionalmente en la noche del 31 de octubre, sobre todo en países anglosajones. Sus raíces están vinculadas con la conmemoración celta del Samhain y la festividad cristiana del Día de Todos los Santos, celebrada por los católicos el 1 de noviembre.

El día se asocia a menudo con los colores naranja, negro y morado. Las actividades típicas de Halloween son el famoso truco o trato y las fiestas de disfraces, además de las hogueras, las bromas, la lectura de historias de miedo y el visionado de películas de terror.

 

 

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar