Jóvenes emprendedoras que apostaron por proyectos innovadores

Todo comenzó como una idea que luego transformaron en un producto novedoso. Un protector para libros y macetas bien “cool”. Las redes sociales como aliadas a la hora de las ventas.

27 de octubre de 2013 - 00:00

 Apostar por un proyecto propio siempre significó un riesgo. Actualmente, con las redes sociales como herramienta de divulgación, los emprendedores han sabido lograr permanencia con productos innovadores que en otras ocasiones, difícilmente encontrarían la devolución que sí han percibido desde Facebook. El Diario dialogó con dos jóvenes pilarenses que tuvieron un pálpito, alimentado por las ganas de realizar algo útil y creativo.

 

“Macetas cool

Clara Dellagiovanna es artista plástica y docente. Hace cuatro años, junto a una amiga con quien estudió en el IUNA, se embarcaron en el proyecto que hoy lleva el nombre de “La plantita de Nenina”. “Empezamos pintando macetas para una feria de artesanos que hacíamos en mi casa, en Pilar, y pintábamos otras cosas, pero lo que más nos gustaba pintar eran macetas”, cuenta sobre el origen de sus creaciones.

Tan lejos de ser una producida obra de arte o un producto complejo, su propósito era simplemente ponerle color y motivos a las macetas de los jardines (aunque muchos de los clientes las utilizan como lapiceros o para adornar una repisa).

“Esta vendría a ser la parte más comercial de lo que hacemos”, continuó la sobrina de “Nenina”, de quien tomaron prestado el nombre del emprendimiento.

Los precios rondan entre los 50 y los 80 pesos y las macetas han tenido un gran éxito. Las redes sociales pusieron en marcha el efecto multiplicador al pedirle a sus clientes que les sacaran fotos y las compartieran en Facebook.

“Nos mandan de una historieta que quieren, un logo, el diseño que desean. Nosotras las subimos a Facebook, la gente las ve y también las quiere y así se empiezan a hacer varias de cada modelo”, agrega la docente de arte sobre las macetas que han trascendido fronteras, como por ejemplo los Estados Unidos, Barcelona (España) y la Patagonia argentina.

 

Protección literaria

Noelia Manso es licenciada en marketing. Se encontraba de vacaciones junto a su novio cuando de repente empezaron a pensar cómo cuidar sus libros. Esa charla fue el motor de “Ámator para libros”, fundas protectoras para libros, en un principio, que se extendió a notebooks y tablets. “Son resistentes al agua y si de repente te agarra la lluvia, se te salvan. Si te los prestan, se los devolvés en un estado acorde, más o menos, al que te lo dieron”, afirma Noelia, que junto a su madre -que cuenta que es quien domina la máquina de coser-, se pusieron al hombro el producto cuyo valor arranca en los 50 pesos.

La joven trazó un balance en lo pocos meses que van en el camino que eligieron. “Tuvo buena aceptación, sobre todo esto, la originalidad y practicidad. El producto está realmente bueno y lo hacemos con muchas ganas, que es lo más importante”. El 2 de noviembre participarán de la primera experiencia en una feria vendiendo al público general.

 

 

Apostar, ante todo
No fueron inversiones abultadas las que debieron hacer las jóvenes que se dejaron llevar por el impulso de crear algo novedoso de lo que hoy se sienten orgullosas. “Hay que mandarse con o sin plata, intentarlo”, cuenta Manso.

“Ponerse la camiseta de algo propio está buenísimo y se lo recomiendo a todos los que tengan una idea dando vueltas”, insiste la encargada de actualizar la página de Facebook con contenidos emparentados con el producto y de interactuar con quienes hacen los pedidos.

Por su parte, Dellagiovanna valoró la utilización de las redes sociales para difundir las innovadoras macetas: “No se si sería imposible sin Facebook, trabajar en ferias de artesanos está bueno, lo que pasa es que Facebook le dio mucha publicidad y además nosotras nos divertimos haciendo las publicidades”, contó.

 

 

La frase
“Si tenés la idea y si ves que puede funcionar, intentalo porque puede andar bien”, Noelia Manso (Ámator para libros).

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar