Tribuna del lector: Otro Pilar fue posible

Por Marcos Martignone*
jueves, 10 de octubre de 2013 · 00:00

En 1963 asumió el último gobierno radical que hubo en Pilar, y lo recordamos no solo por haber sido radical, sino por haber sido un gobierno ejemplar. La intendencia fue asumida por Andrés Yayo López mientras que Arturo Illia asumía como presidente de los argentinos.

Ambos se han convertido en íconos paradigmáticos de buen gobierno, llevando adelante administraciones caracterizadas por su honestidad y eficacia. Y estas características, que son particulares y raras en nuestro país, son generales y comunes en nuestro partido.

Yayo López r Illia han sido emergentes de una ideología, han sido la cara visible y los protagonistas de administraciones en las que estuvieron involucrados numerosos dirigentes radicales con similares atributos.

Como siempre demostró el radicalismo que no es con grandes epopeyas como se transforma una sociedad, sino que se alcanza con pasos sólidos, tal vez lentos, pero sólidos. ¿No le decían “La Tortuga” a Illia? Sin embargo hoy es reconocido por todo el pueblo como uno de los pocos grandes presidentes que tuvo nuestra tierra.

En los gobiernos radicales siempre se luchó por alcanzar los más altos ideales ascendiendo escalón por escalón, comprendiendo que no se trata de una carrera individual, sino colectiva; asumiendo que debemos ascender todos juntos, esperando y ayudando a los rezagados. La UCR nunca fue vanguardia, sino estímulo. No fue guía, sino compañerismo y apoyo. No hay iluminados que todo lo saben y que quieran imponer su sabiduría, en el radicalismo habitan personas comunes con ideales supremos. En el radicalismo no hay caudillos, hay demócratas. De esta ideología surge Yayo López y desde esta manera de ver el mundo gobernó Pilar. Con honestidad y paso a paso se acercó hacia la realización de las esperanzas más tangibles de aquellos pilarenses de los ’60.

Los gobernantes radicales de todos los tiempos y lugares nunca salieron de la administración pública con más bienes que cuando entraron, sino más bien todo lo contrario, la mayoría terminó sus días en angustiosas situaciones económicas. Pero nunca terminaron desdichados, porque su dicha no era la riqueza, sino un ideal, una utopía.

La dicha de Yayo fue haber logrado para Pilar el suministro de agua y cloacas (parece mentira que 50 años después estemos pidiendo lo mismo); haber creado las Cooperativas de Pavimentación, que logró ampliar las calles asfaltadas, que para 1963 apenas llegaban a las principales arterias del centro; haber construido la Escuela 26; haber dejado diversas plazas; haber creado en el obrador municipal la construcción de Pasos de Piedra (como vereda) colocados en todos los barrios de Pilar; haber logrado que se cedieran los terrenos para los Bomberos Voluntarios de Pilar.

La dicha de Andrés Yayo López fue haber administrado honestamente Pilar en beneficio de los pilarenses y de todos los que quisieran habitarlo.

Solo tres años tuvo para lograr todo esto, solo tres años! Parece mentira, si nos han robado hasta el tiempo. En 1966 Arturo Illia es derrocado por el general Onganía, con el visto bueno del peronismo. En Pilar los militares le ofrecieron a Yayo López quedarse en su puesto, pero no aceptó, solo conduciría el distrito en democracia y de ningún otro modo. Así asumió la intendencia el jefe de la Fábrica Militar.

Desde entonces Pilar fue gobernada por intervenciones militares y gobiernos peronistas, nunca más el radicalismo gobernó nuestro pueblo y ese otro Pilar ya no fue posible.

 

*Juventud radical

 

Esta columna es abierta a nuestros lectores. Para publicar, enviar a info@pilaradiario.com

 

Comentarios