Viaje al interior del “faro” de la ciudad

sábado, 26 de enero de 2013 · 00:00

Desde su construcción supo convertirse en una suerte de “faro” de la ciudad, punto de referencia de vecinos y visitantes. Sin embargo, lo que hace llamativo al tanque de agua es el misterio que rodea a la imponente edificación, aquello que verdaderamente encierran sus paredes circulares de hormigón, materia de todo tipo de especulaciones.

¿Está completamente lleno de agua? ¿Tiene escaleras? ¿Sigue funcionando? En definitiva ¿Qué es lo que hay adentro del tanque de agua?

En torno al primero de los interrogantes, y quizás el más elemental, cabe aclarar que el tanque de agua dejó de utilizarse allá por el 2004 puesto que el crecimiento que tuvo la ciudad provocó que su capacidad se torne insuficiente.

Una expedición al interior del gran edificio es suficiente para desentrañar el resto de las dudas.

Aunque no está abierto al público, quienes consigan acceder se encontrarán con una estructura hueca similar a un rulero con tres grandes caños en el centro que se extienden desde el techo hacia el piso y una estrecha escalera caracol bordeando las paredes acompañada por una baranda oxidada y algo endeble.

Polvo, restos de escombros, vidrios rotos en los escalones y el aire de edificio abandonado con palomas que revolotean asustadas evidencian los años de desuso.

No aptas para quienes sufran de vértigo, las escaleras conducen hasta un entrepiso iluminado por ventanas rectangulares. Allí se inicia el último y más peligroso tramo de la visita: una escalera vertical de hierro de unos 12 metros que lleva hasta el lugar donde está alojado el depósito de agua, ahora vacío.

En síntesis, la estructura hoy está destinada a depósito de materiales de la empresa concesionaria del servicio, Sudamericana de Aguas, y a un vestuario para los trabajadores.

 

Historia

Según los datos aportados por Pedro Antoniazzi, trabajador jubilado de la empresa, la construcción del tanque de agua concluyó en 1970, aunque recién entró en funcionamiento dos años después.

El edificio tiene una altura de 31 metros y paredes de 60 centímetros de hormigón. El tanque cuenta con capacidad para contener 1.000 m3 (1 millón de litros).

Pero el crecimiento que se dio en el distrito a mediados de la década del 90, difícil de prever allá por los 70, hizo que quedara obsoleto. El ingeniero José Strauss de la empresa Sudamericana de Aguas explicó que para imitar la presión que en la actualidad requiere Pilar, el tanque debería medir al menos unos 60 metros.

En ese momento, resultaba suficiente para proveer de agua a Pilar centro y al barrio de Villa Morra y se nutría de cuatro pozos distribuidos en estas zonas.

 

 

 

Comentarios