Una excursión por el río Luján en el Siglo XIX

En 1878, el naturalista Eduardo Holmberg inicia el viaje por el río Luján. Qué encontró por estos pagos.
 
domingo, 8 de julio de 2012 · 00:00

 

Por Daniel Castro danielcastro@telviso.com.ar

 

A lo largo de la historia pilarense se descubren hechos y acontecimientos que han destacado su paisaje de campo, rodeado de estancias y chacras que luego pasaron a ser zona urbana. La definición de excursión es el viaje a un lugar para realizar un estudio. Entre los ilustres visitantes mencionaremos el paso de Eduardo Ladislao Holmberg, nacido el 27 de junio de 1852 en Buenos Aires. Se desempeñó junto a Moreno, Lista, Estanislao Zeballos y los hermanos Félix y Enrique Lynch Arribálzaga, entre otros. Fueron parte de la destacada generación del ’80, que nos legó importantes obras.

Desde muy niño lo atrajo la naturaleza e ingresó a la Facultad de Medicina donde con algunas interrupciones, debidas a sus viajes, se recibió en 1880. Ya el explorador y el naturalista se habían hecho presentes.

En 1878 fundó El Naturalista Argentino con otros dos naturalistas, donde expuso los resultados de sus excursiones por Salta y el Río Luján. Además, fue el primer director del Jardín Zoológico de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, al que le dio gran impulso tanto en infraestructura como en materia de colecciones de flora y fauna.

Siendo gobernador de la Provincia de Buenos Aires don Carlos Casares, quien fue un impulsor de la educación, Holmberg inicia el viaje por el río Luján el 3 de marzo de 1878. Con su amigo Enrique Lynch desembarcaron en la Estación de Tigre, punto de partida de un paseo de coleccionistas.

En el libro “Excursiones bonaerenses por Eduardo Ladislao Holmberg”, Edición 2008, página 23, dice: “Desembocamos en el Luján, cuyas aguas, apenas agitadas, nos brindan su blando lecho, que corta la quilla y azota el remo con violencia. En ellas aparecen numerosos camalotes de hermosas flores azules, pequeñas embarcaciones que flotan sin peligro, sostenidas por la engrosada base de los pecíolos, en cuya extremidad se desarrolla la lámina intensamente verde y lustrosa.

Las riberas cubiertas de juncos, en una extensión de varias leguas, y el terreno firme adornado con su cinturón de sauces, no presentaban nada notable en lo que respecta a la vegetación, pues algunas yerbas que crecen a la sombra o estaban sin flor a la sazón, o ya figuraban en el herbario conservado”.

Sigue contando: “Respecto de los animales, era de excepcional interés lo que vimos en aquel corto trayecto. Las aves escaseaban tanto que sólo percibimos en la cima de algunos sauces uno que otro suirirí y un benteveo que cruzó el río para perderse en los sauzales inmediatos. Escucharon a la distancia la voz de chingolos, hornero y un carpintero. Después de 2 horas de remar, más adelante río adentro se observa una calandria o zorzal, una paloma de monte y un tiránido jaspeado. Fuera de esto, ninguna otra ave aparece a nuestra vista.

Los insectos escasean también: entre los coleópteros, llamada chinche amarilla, las mariposas, los alguaciles revoloteaban entre los mosquitos y un mangangá negro.

Cerca de las 15,00 horas, luego de hacer tierra vuelven a los remos, se escucha el arrullo de una tórtola, como animales ven huellas de un tigre y un carpincho perseguido para su alimentación. Como así también se ve una parte del barro alisado por el paso de la anguila. Ya cerca de arribar a la próxima parada ven un martín pescador, un hornero y la torcacita. También se ve una nutria.

Luego nos cuenta que el 5 de marzo llega a las barrancas del Pilar a las 19 horas, los reciben gran cantidad de mosquitos que encienden fuego para poder alejar a estos insectos molestos. El 6 de marzo a las cinco de la mañana, ven a su alrededor los árboles y aves que deciden ir a la casa de don Juan Pineda, hacendado del Partido de Pilar, y también por el recibimiento del Coronel Nadal. Se termina la excursión el 10 de marzo llevando una gran colección de arácnidos, y una lista de aves rapaces, trepadoras, pájaros, giradoras, corredoras, zancudas y palmípedas observadas en el río y en sus inmediaciones.

Años después hubo otros viajeros que han realizado excursiones por el río Luján, ellos fueron los hermanos Carlos y Florentino Ameghino, pero esa ya es otra historia.

 

 

Sobre nuestro río

Origen del nombre: a orillas del río falleció el capitán Pedro de Luján, en el combate de Corpus Christi, el 15 de junio de 1536.

Recorrido: nace de la unión de los arroyos de El Durazno y de Los Leones, en el Partido de Suipacha, su curso pasa por Mercedes, Luján, Pilar, Exaltación de la Cruz, Escobar, Campana, Tigre y San Fernando. Desemboca en el Río de la Plata a lo largo de los 128 kilómetros.

 

Profundidad promedio: de 1,50 a 2,00 metros.

Por Pilar: En su cauce por Pilar arranca en el límite del distrito de Luján hasta llegar el límite con Escobar. En su recorrido las aguas transitan aproximadamente 20 kilómetros en territorio pilarense.

 

 

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