Falleció la hermana Josefa, emblema del Instituto Divino Pastor

Durante más de 20 años dirigió el tradicional colegio de Pilar. Además, cumplió una destacada tarea social en el barrio San Alejo. Sus restos fueron despedidos en la propia escuela.

4 de febrero de 2012 - 00:00

 

Madre del Divino Pastor, el lugar donde Josefa dejó su sello.

 

A los 83 años de edad, el jueves por la tarde falleció la madre Josefa, quien por más de 20 años fue directora del Instituto Madre del Divino Pastor y quien cumpliera un intenso trabajo social. Sus restos fueron velados ayer en el mismo colegio entre docentes, ex alumnas y amigos que la vida y su tarea le fueron dejando.

De origen boliviano, su nombre era Rosa Fernández Saucedo. Junto a sus hermanos, quedó huérfana a muy temprana edad. A raíz del desafortunado suceso, fue criada por las hermanas de la Congregación Misionera de la Madre del Divino Pastor en Bolivia, donde tomó los hábitos. De muy joven había adoptado la labor del trabajo social acompañado por la educación eclesiástica, que la trasladó a la provincia de Misiones. Allí fue donde se convirtió en una de las iniciadoras de las Hermanas en el pueblo del Dorado, con su trabajo como rectora en el colegio San José, de la mencionada congregación. Luego sería el turno de emigrar hacia Pilar, donde encabezó el Instituto Madre del Divino Pastor por más de 20 años, hasta que se jubiló en 1998. “Fue muy difícil tomar el lugar de semejante mujer”, contó Dalila Gil, actual directora de la Secundaria del colegio.

Además de su tarea dentro de la escuela, la mujer marcó un antes y un después en el barrio San Alejo. Recuerda Raúl Benítez, coordinador general de la capilla El Buen Pastor: “Antes acá no había nada. Se preocupó por la promoción humana en la creación de la sala de primeros auxilios, el jardín de infantes y la escuela”. Es que el trabajo misionero de Josefa trasgredió los cánones hasta ese momento establecidos en la tarea de evangelización. Su rol en la comunidad de San Alejo fue vital para el desarrollo de una región rezagada. “Le dolía mucho el dolor de la gente”, contó el hombre que se reconoció como su hijo adoptivo. “Yo estuve con ella desde los 14 años hasta los 50. Fue como mi madre”, contó.

 

Emotiva despedida

Su último adiós se dio ayer en una ceremonia celebrada en los salones del edificio del Instituto Madre del Divino Pastor, institución que la madre Josefa encabezó durante más de dos décadas. Los párrocos Jorge Ritacco, Hugo Acuña y Fernando Crevatin, junto al vicario general de la diócesis Zárate–Campana, Edgardo Galuppo, encabezaron la misa para despedir los restos de la madre Josefa, en presencia de ex alumnos, docentes y vecinos del barrio de San Alejo.

Dalila Gil, titular del Secundario, leyó una emotiva carta que escribió la comunidad educativa. “Sembraste, sembraste toda tu vida, formando, educando e impregnando”, fue una de las líneas que compartió la docente luego de la misa. “Hoy como ayer tu semilla está en nuestras manos y nos comprometemos a hacerla vida”, continuó. Quien también habló ante los presentes fue uno de sus familiares presentes, su sobrina, que agradeció todas las demostraciones de cariño para con la recordada hermana.

 

“El colegio era ella”

Esas fueron las palabras con las que el docente, Hernán Nemi, resumió el papel de Josefa dentro del Instituto Madre del Divino Pastor. Asimismo, describió cómo era la mujer que de joven le había dado la confianza para trabajar como docente en un colegio donde por entonces predominaban las mujeres.

“Tenía su sello en cada cosa. Una presencia muy fuerte. Yo aprendí mucho de ella como docente. Era muy seria pero profunda, cuando te decía algo, convenía escucharla atentamente porque seguro aprendías”, expresó con tristeza Nemi.

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