Pilarenses en el mundo: Gallo pinto, hora tica y mar azul en el país de la vida pura

domingo, 22 de mayo de 2011 · 00:00

 

Martina Mathoes en una de las playas paradisíacas de Costa Rica donde llegó hace siete meses. 

 

por Martina Matheos

 

Extrañaba el mar y la vida tranquila, por ese motivo desde hace siete meses vivo en Costa Rica. Tengo 30 años, soy organizadora de eventos y en Buenos Aires trabajaba en una empresa en Belgrano.

No me gustaba el stress de sentir que la ciudad entera corre para no llegar a ningún lado. Me crié en una ciudad chiquita en el Sur de Argentina con el mar frente a mi casa y amo esa vida.

Cuando llegué recorrí un poco el país porque no había venido nunca antes. Tiene lugares increíbles realmente. Estoy trabajo en una escuela de español, ayudando a organizar las actividades recreativas de los alumnos y ahora empecé a trabajar organizando eventos, bodas más específicamente.

Mi vida acá es muy linda y muy relajada. A todos lados vas caminando y para trabajar sólo camino dos cuadras, o trabajo desde mi casa en la compu. Cuando tengo bodas ese día es cuando más trabajo, a veces unas 16 horas pero lo disfruto mucho, es muy gratificante.

Tengo un grupo de amigos increíble que conocí acá mismo, la mayoría de ellos argentinos y nos juntamos siempre, todos los lunes con cinco amigas y el resto de los días con los demás.

Solemos hacer algún asado o nos juntamos a tomar unas cervezas. En la temporada salíamos todos los días. Acá cada día se sale a un lugar distinto.

 

Cultura

Con Argentina hay muchas diferencias culturales. La comida es muy diferente, desayunan gallo pinto que es con arroz y frijoles, y puede ser difícil acostumbrarse a eso.

En cuanto al arte y la decoración, en las casas, los locales o los lugares para comer, es raro que estén bien decorados, en general no le dan demasiada importancia. Pero sí es bastante importante la educación, y hay muy buenas escuelas y universidades que son públicas.

También tienen mucha cultura de baile, es muy común ver en los pueblos a la gente grande, chica, no importa, bailando, en general cada pueblo tiene su fiesta y hay corridas de toros, puestos de comidas y siempre mucho, mucho baile.

Acá hay una clase media muy amplia y no hay una brecha tan grande con la baja y la alta. En general la mayor parte de la población pertenece a una clase media que es muy abarcativa.

La gente es mucho más amable y más pura vida, más relajados; pero así son también para trabajar, todo es ahorita mismo y puede tardar una semana.

Existe la famosa hora tica, si quedaron en llegar a las 8 puede que lleguen a las 8.15 o a las 10, la hora tica es así. Los horarios de trabajo son distintos, la gente se levanta muy temprano y muchos a las 6 o 7 de la mañana ya están trabajando.

A lo que más me costó adaptarme es al transporte público que pasa cuando quiere, si es que pasa y los buses son muy malos, a las comidas un poco, a levantarme muy temprano, a quedarme sin sol a las 6 de la tarde todo el año.

 

Lo mejor de la vida

Lo mejor de la vida en Costa Rica es la tranquilidad, la pura vida, todo es más relajado, más verde y el mar, que cambia todo.

Si tengo un ratito libre sólo tengo que caminar 3 cuadras y estoy en la playa. También es muy bueno que hay muchos lugares para visitar muy cerca. Podés hacer dos horas en auto y estar en un lugar completamente distinto, la selva, un volcán o una ciudad y cambiás de aire.

Una tarde libre podés irte a cualquier playa cerca en media hora o menos. Podés llegar en bici o caminando a cualquier lado. En cuanto a la posibilidad de volver, seguramente lo haga de visita pero todavía no se cuándo.

 

 

Lo que no se puede igualar


Argentina es mejor en la variedad en general, el empuje y las ganas de mejorar las cosas, diseño, propuestas artísticas. Se extraña la familia, los amigos, una salida al teatro o al cine, los buses de larga distancia cómodos y con aire acondicionado, el dulce de leche rico, un lugar con sillones cómodos para tomar café rico y medialunas, los trenes, la variedad de cosas para elegir, el casancrem y las milanesas de soja, una picada con quesos ricos y buen vino, las rutas asfaltadas…

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