Nacieron como nobles canteros, luego, casi sin darse cuenta, se convirtieron en asientos para los agitados transeúntes de la Avenida Márquez. Hoy, ya son lisa y llanamente un lugar inmejorable para las pegatinas políticas. ¿Prolijito, no?
Sentencia Perdió una pierna durante un robo en el Belgrano Norte: Ferrovías deberá pagarle $200 millones