Tribuna del lector: El poder de la impunidad

por Víctor Egjiel

19 de marzo de 2011 - 00:00

 

Meses atrás vimos como el “capo”, tal vez el apodo que más les quepa, de la bancaria, el gremio de los bancarios, caía en desgracia cuando un juez investigaba qué pasaba con la plata de la obra social que cada trabajador paga, obligatoriamente, para recibir, a veces, una atención que nada tiene que envidiarle a cualquier hospital donde lo mismo es gratuito.

Lo más grave, mas allá de llevarse el dinero de cada aportante, es el hecho, todavía en investigación, de entregar medicamentos truchos, esto es harina o agua con color. Al día de hoy nadie sabe si realmente está siendo curado o sólo engañado.

Después fue lo del “Momo” Benegas, otro incluido en el mismo delito aunque tal vez apenas rozado por él. Le siguió el “jefe” de los ferroviarios, quien parece estar más comprometido pero con otra causa tan conocida como la de callar al que quiere molestar, esa vieja práctica que parece conocida por muchos, pero a éste se le fue la mano.

Ahora surgió el caso de investigación de lavado de dinero donde se busca investigar al capo de los capos, al benemérito Hugo Moyano. La respuesta parece más una burla que una comprobación de inocencia, si nos tocan a Moyano paramos al país y después molestamos a todos los que nos molestan. ¡Qué mejor que demostrar la inocencia apoyando la investigación y llegar cuanto antes al veredicto! Pero parece que la mejor respuesta a la justicia es… no hacer justicia.

Ya se sabe y es terriblemente comentado que el defensor de los trabajadores, sí, de aquellos que nos levantamos a las seis de la mañana para ir a trabajar, que volvemos después de las ocho de la noche a comer lo que se pueda con lo que nos alcanzó para comprar, es el dueño de una cantidad de hectáreas con muchos ceros cultivadas con la maldita soja contra la que él mismo despotricó en algún momento y de la que, vaya a saber cómo, logra exportar mejor que cualquier otro campesino.

Aparentemente la torta es muy grande porque al frente de los gremios están los mismos desde hace muchos años, donde la democracia de elección no parece ser una opción que permita elegir libremente a cada representante, todos sabemos las formas en las que se vota en muchos de ellos, y encima también sabemos como esos mismos defensores de las empresas del Estado, viven de la tercerización de tareas del mismo. También esa misma torta le da de comer a tantos nombres (dueños) de los derechos del trabajador, CGT, CGT de los trabajadores, CTA, CTA disidente y tantos más.

Nadie es culpable hasta que se demuestre el delito, pero siempre, todos, debemos estar dispuestos a cumplir cada requisito que la Justicia exige, porque si esa Justicia es para algunos pero no para otros deja de ser JUSTICIA. En un país donde este Gobierno ha hecho una bandera de la justicia para no olvidar, debería, además de recordar y juzgar a cada uno de los que 35 años atrás se olvidaron de ella, saber que también hoy habría que recordarla y por supuesto, cumplirla.

En cada decisión judicial incumplida existe un justificativo para otro delito posterior. Cómo podemos enseñar el verdadero significado de ella si no podemos encontrar la prédica del ejemplo.

 

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