Árboles de mi Pilar: Palma de Cristo: fiel custodio de una pasión

6 de febrero de 2011 - 00:00

 

 

A la izquierda de la puerta que protege celosamente la pasión por los valores de una familia pilarense, encontramos en Maipú al 1718 un hermoso ejemplar del arbusto llamado Palma de Cristo.

También conocido como ricino y de nombre vulgar Ricinus communis, se desarrolla intrépido cual custodia de una hermosa casa antigua, propiedad de la familia Omodeo Zorini-Denegri, pero más aún, propiedad del patrimonio urbano de nuestro Pilar, que en estos comienzos de la segunda década del siglo XXI, posee cerca de un centenar de estas antiguas construcciones dignas de mantener y dignificar por haber sido forjadoras de aquel pueblo incipiente que no visionaba el auge demográfico y tecnológico de la actualidad, para este lugarcito histórico del territorio bonaerense.

Una casa grande, de amplias habitaciones que oficiara desde la primera mitad del siglo XX como una fábrica artesanal quesera, justo en la entrada de nuestro Pilar por ruta 25, recibiendo materias primas de los tambos pilarenses y deleitando a nuestra gente con sus quesos, por décadas.

Y así, con esa loable pasión por el trabajo en el seno de la quesería surge su familia heredera, Haydeé, hija de aquel maestro quesero y su amado Enrique, y en aquella primera y doméstica industria artesanal de quesos, que luego el devenir social la transformara en una unidad básica, cancha de bochas, y toda una cálida vivienda donde nacieran seis retoños pilarenses, Nancy, Marcela, Ariel, Karina, Valeria y Paola, que hoy comparten sus propias vidas en nuestro andar cotidiano.

Y la naturaleza que siempre acompaña a la sociedad y a sus logros más nobles, ha nombrado a esta Palma de Cristo, como fiel y silenciosa custodia cómplice de esta historia pilarense, se eleva a casi tres metros del suelo, brindando a dicha familia sus nobles dones botánicos: un follaje perenne que permite observarlo todo el año, y que está formado por tallos verdes y por hojas palmadas, alternas, grandes de hasta una longitud de más de 30cm de largo, y lóbulos irregularmente dentados, con pecíolos largos de más de 20 cm de longitud.

Ya por estos comienzos de febrero, este ejemplar de la familia Euforbiáceas, está en floración, como casi todo el año, notándose en el ápice de los tallos verdes, las inflorescencias paniculares con flores unisexuales; debajo de la estructura floral se hallan las masculinas con un cáliz y múltiples estambres soldados formando un tubo y por arriba, las femeninas con un ovario y tres hojas carpelares que se prolongan en ramitas para captar el polen.

El fruto que proviene de la fecundación será globoso, trilobulado y cubierto por espinas, y con tres cavidades, cada una tendrá una semilla grande.

Emblemática Palma de Cristo, de origen africano, crecida con amor en el umbral de una puerta que guarda la pasión del amor familiar, del trabajo incansable y fecundo por años, que se llena de alegría con la presencia de hijos propios, políticos, nietos y vecinos.

Una casa grande, antigua enraizada junto a una Palma de Cristo, y otras plantas más como un ligustro, una mora, una hermosa enredadera oficiando de custodias de nuestro Pilar desde su entrada por ruta 25, con un caminito de historias en su interior, basado en la simpleza de una pasión, el amor familiar. n

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