El copomóvil. Qué alegría le dio a este cronista toparse por estos días con una especie que, al menos en Pilar, uno creía prácticamente en extención, como tantas otras. Se trata del viejo y querido señor que prepara los copos de nieve o copos de azúcar, con el que nos enchastrábamos las manos y tantos disfrutábamos cuando éramos chicos.