Carta de lector

11 de febrero de 2011 - 00:00

 

Pilar se convirtió en un pulpo amorfo

 

Sr. Director:

Desde que vivo en Pilar han sucedido diferentes hechos que me han hecho reflexionar. Aquí ví como las dos Argentinas trataban de crear algo diferente, sobre todo en la manera de conseguir más seguridad.

Fue así que empecé a ver cómo los habitantes nos discriminábamos constantemente. Los countries se dividieron según el estatus social al que creen pertenecer, los barrios cerrados por criterio de tener más seguridad pero con menos dinero y así cada uno fue armando su propio gallinero. Y sí, lo llamo gallinero porque sólo pueden entrar las gallinas de ese lugar. Me surge una pregunta ¿Por qué yo, que vivo en un barrio abierto, no puedo ejercer mi derecho constitucional de circular libremente por mi país (llamemos countries) y los que viven en los gallineros pueden pasar libremente por mi barrio? Ah... tienen la cresta más grande.

Con la excusa de más seguridad ¿No los matan y/o los roban, igual que a nosotros? Además llenaron el lugar de guardias policiales bastante dudosos, esas guardias saben todos los movimientos de los habitantes del gallinero, cierto en que allí también lo habitan políticos de cualquier orden, jueces, devenidos a ricos, clase media en ascenso, clase pobre (los criados, jardineros, albañiles, etc.), en fin, creen estar seguros y/o cuidados por estar vigilados ellos, los ladrones NO.

Tienen varios celulares más de los que integran la familia y se la pasan hablando, ¿Dónde estás? ¿Ya venís? Estoy en el súper, y varias pavadas más, que por estar hablando se distraen y no ven el peligro a que se exponen.

Esta es la sociedad que se ha formado en Pilar que además cuenta con los que vienen a lavar dinero, los que hacen emprendimientos, en los que quizás sean un fracaso desde su concepción. Además tenemos los okupas que tienen en la mente el “que me den” y no contemplan la propiedad privada, y por si esto fuera poco hay algunas villitas.

También está el corredor de la 8 con sus boliches donde para vecinos del lugar y no tanto, son un trastorno de ruido, vómitos, accidentes, etc. Toda la degradación moral junta.

Resumiendo: como no se respetan las leyes, normas, ordenanzas, zonificaciones, etc., terminamos en un cambalache, donde lo más olvidado es la Constitución y los más perjudicados somos todos, porque el poder no existe y sí el “sálvese quien pueda” ¿Como se recompone tanto desaguisado?

 

Irma de Seta, DNI 13.618.288

 

 

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