Por si fuera poco lo que parecía que podía pasar, el discurso de Cristina Fernández (que ya sabemos que no es Néstor), mostró algunos perfiles de la próxima gestión que pueden llegar a delinear una forma de gobernar que seguramente no pasará desapercibida.
Entre los pequeños detalles de lo poco que se pudo escuchar con respecto a lo que viene, ya que lo que pasó lo sabemos, más allá de no coincidir en muchos de los números indicados, la forma de describir el derecho de huelga como una manera extorsiva tiene una expresa manifestación de represión, ya que siempre la huelga es extorsiva, dado que intenta impulsar y darle aval general al reclamo generado, lógicamente la posibilidad de interpretación de extorsión depende del lado con el que se lo mire, y este Estado dadivoso en algunos casos es empleador y tacaño en otras.
Para colmo, el desequilibrador de la balanza es el Ministerio de Trabajo que por supuesto sabemos qué plato va a mover. De todas maneras los docentes sabemos que todos los paros realizados a este Gobierno, que no han sido muchos, siempre fueron descontados del sueldo, ¿Entonces nunca fueron legales?
Este Congreso totalmente oficialista está tomando las primeras decisiones que siguen el mismo rumbo no tan democrático ya que, entre otras, se volvieron a extender los famosos superpoderes a esta Presidenta, es decir, en palabras formales, se volvió a determinar la “emergencia económica” en un país donde supuestamente estamos creciendo desde el 2003.
Esta sanción le permite al Poder Ejecutivo tomar decisiones que deberían quedar en manos de los legisladores que cobran un sueldo para ello y que también han sido votados. ¿Acaso existe el miedo que algún legislador se dé cuenta de algo y no vote a favor? ¿Si el oficialismo tiene la mayoría en ambas cámaras? La verdad es que los superpoderes le permiten al Poder Ejecutivo, o mejor dicho a la Presidenta, ya que esta semana hemos podido corroborar el papel del vicepresidente Boudou cuando escuchamos el mensaje enviado por Cristina en un gracioso “más vale que cumpla con lo que le pedí”, le permite a la Presidenta redistribuir fondos que el presupuesto nacional destino a cierto ítem y cambiarlo para otro a su antojo, sin más que una decisión personal.
Otro de los puntos del discurso que me resultó al menos gracioso, fue cuando nos solicitó a los docentes y gobernadores cumplir con los 180 días de clase, como si la calidad educativa sólo dependiera de la cantidad de días en que los chicos concurren a las escuelas. Tal vez tendría que ver por qué en los últimos años se incrementaron y en mucho la cantidad de ausencias de los chicos en las escuelas, la cantidad de alumnos que quedan libres por superar los límites establecidos y no porque la escuela esté cerrada.
Que se destine la mayor cantidad del PBI de la historia en la educación no quiere decir que se distribuya bien. En las escuelas falta mucho, algunas netbooks no tapan el resto de los faltantes, no todos los chicos han recibido equipos como se les había prometido, desde octubre se suspendieron las entregas, muchos hoy egresados contaban, como les había prometido la Presidenta, que si cumplían sus estudios se quedaban con ellas… las están esperando.
