Un intrépido verano. Un año, 1951, y dos queridos pilarenses: Don Narciso Vidal (padre) junto a su señora Ana Ferrari fueron a “ablandar” el “chiche” nuevo, un Chevrolet coupé 0 km. Posan para el recuerdo frente al mar del Torreón del Monje, de la turística Mar del Plata.
Fines de enero y el calor agobia a nuestro querido Pilar, cuya sociedad siempre necesitó merecidas escapadas a lugares donde el aire fresco o el mar provoquen un alivio y logren un descanso merecido al año pasado y un recargo de fuerzas para el venidero.
Por eso decidí estos domingos abrir con ustedes mi arcón de recuerdos, y al tomar mi álbum de fotos abrirlo en la página de estos momentos de vacaciones vividas por nosotros, pilarenses, en otro lugar.
Mar, en general de nuestra turística Costa Atlántica, de amplias playas y de aguas frías con un viento a veces difícil de aceptar pero con sus encantos naturales incomparables.
Sierras, las de Córdoba, con sus recreos a orillas de sus límpidos ríos y frondosos bosques de aire fresco, y tanta luz para disfrutar.
Y complementando estos permitidos dones argentinos, nosotros, los pilarenses, disfrutando de estos escenarios naturales dignos de conocer.