Pilarenses en el mundo: Asados en la cuna de los autos de alta gama

por Esteban Flores
sábado, 24 de abril de 2010 · 00:00

Acá estoy con mi mujer Gabriela, que también es argentina.

 

Mi nombre es Esteban Flores, si bien no soy nacido en la ciudad de Pilar, he vivido a lo largo de mi adolescencia en esa ciudad y tengo muchísimos recuerdos y amigos y por supuesto mis padres y hermanos, que aún viven ahí.

Luego de estudiar la carrera de Ingeniería en Sistemas en la ciudad de La Plata, y venir en 2005 por 6 meses en una beca a Alemania, decidí volver a probar suerte por estos pagos: ahora vivo con mi mujer, Gabriela (también argentina), en la hermosísima ciudad de Stuttgart, Alemania, ubicada al sur.

De chico viví en Italia y me quedaron siempre las ganas de volver. Al final terminé eligiendo Alemania, porque me quedaron las ganas de ganar experiencia en este país, que tecnológicamente hablando es una potencia.

Para los futboleros, quizás conozcan al Vfb Stuttgart (el que quedó eliminado hace poco de la Champions con dos golazos de Messi) y para otros, si miran detenidamente el logo del súper auto alemán Porsche (se pronuncia la “e” final) verán que dice “Stuttgart”.

Como se imaginarán, estos autos se ven todos los días y ya casi son parte del paisaje. Además, Mercedes Benz es también de acá: incluso se encuentra el Museo, donde se puede ver un colectivo argentino, específicamente el 60 de Buenos Aires, todo fileteado y en exposición, además de los autos donde corrió Fangio.

 

Asados premium

Aquí la gente es muy correcta, está dispuesta a ayudar y es tranquila. Además, como siempre digo, “acá los chicos no lloran y los perros no ladran”.

Por suerte habemos unos cuántos argentinos, pero también nos juntamos con grupos de franceses y españoles, así que estamos bien acompañados. Lo único que acá el invierno es largo, pero lentamente se vienen los días lindos, así que ésta es la época donde los fines de semana nos juntamos entre cinco y viajamos con el ticket “Schöneswochenende” que significa “Lindo fin de semana” y nos vamos por 37€ a cualquier parte de Alemania, con el tren ida y vuelta para cinco personas. Increíble, ¿no?

Cuando viajamos se puede notar nuestra presencia, ya que somos los más ruidosos y habladores, acá la gente normalmente no habla en los transportes públicos, y si lo hacen lo hacen tan bajo, que ni estando en frente a veces se les escucha... Nosotros evidentemente somos más parecidos a los italianos y españoles.

¡¿Asados?! La carne argentina acá vale fortunas, algo así como 30€ el kilo, pero por suerte hemos conseguido una carnicería alemana que no se cómo, pero hace los cortes argentinos; o sea, pedimos asado, vacío, matambre o chorizos, cualquier cosa entre 6 y 7€ el kilo. Así que cada tanto, cuando el tiempo lo permite, nos castigamos un poco....

En resumen, nuestra estadía hasta la fecha, a casi un año y medio de nuestra llegada, ha sido positiva. La única gran contra, como se imaginarán, sigue siendo el idioma, el cual se lo aprende, pero se tarda muchísimo en mejorar el nivel.

 

 

En Argentina estábamos mejor: Por consumir alimentos más frescos. Sobre todo, las frutas y verduras son mucho más ricas. Acá, todas las importadas son perfectas por fuera, duran un montón en la heladera... pero no tienen sabor a nada.

Además, el transporte público es más barato en Argentina, acá el boleto mínimo cuesta un euro para sólo tres paradas, y el boleto de una zona (bastante extensa) cuesta dos euros.

A lo que más cuesta adaptarse: Si bien yo ya había estudiado alemán en Argentina previo a mi beca en 2005, sigue siendo difícil para nosotros el idioma. Mejorar y sobre todo entender el 100% de lo que se dice... cuesta mucho.

Lo que más se extraña: La familia y los amigos se extrañan, pero realmente con la facilidad de comunicación que existe hoy en día eso ha pasado a un segundo plano. Ahora llamamos vía Internet a precios irrisorios o hasta gratis, ni hablar de chat, webcam o Facebook (incluso fundó un grupo de ex alumnos del Colegio Tratado del Pilar).

Distancia: 11.000 kilómetros.

Diferencia horaria: 4 o 5 horas, según sea invierno o verano.

 

 

En esta foto estoy con mi bicicleta paseando por Stuttgart.

 

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