Un merendero para los chicos del barrio El Faro

18 de abril de 2010 - 00:00

Los chicos del barrio El Faro y alrededores tienen un lugar para encontrarse los días sábados y tomar allí una taza de mate cocido caliente con pan y facturas. El punto de reunión es El Amparo, un merendero llevado adelante por un grupo de solidarios que comenzaron con este desafío y que cada semana reúne a cerca de 80 chicos de esta zona de Del Viso.

En un local prestado, ubicado en San Cayetano y Congreso, en el barrio El Faro, este grupo de jóvenes coordinados por Ana María León llevan adelante El Amparo. Para ello, armaron JEAS 27, Jóvenes en Acción, una ONG a punto de obtener su reconocimiento legal.

Cada sábado, en el mismo edificio que utilizaba hace unos años la fundación Amor a la Vida, una decena de jóvenes recorre las calles de El Faro y alrededores para retirar a los chicos que vienen al merendero. Organizados por cuadra y con cuadernos donde dejan asentadas las asistencias e inasistencias, los adolescentes se encargan de ir a buscar a los chicos y de llevarlos luego de regreso a sus casas.

Durante la mañana, los chicos reciben un mate cocido con pan y facturas como alimento, además de contención emocional, apoyo escolar y disfrutan de un espacio de juego y entretenimientos especialmente preparado para ellos.

El proyecto del grupo es ir ampliando los días en los que reciben a los chicos y, como objetivo final, la organización sueña con poder conformar “un centro de día donde se brinden apoyo escolar y emocional a la población del barrio”.

Desde el 2007 esta organización trabaja con el merendero en el barrio El Faro de Del Viso, una de las zonas más humildes de la localidad. El grupo trabaja con el aporte de vecinos y comerciantes y con el apoyo del pastor Reinaldo Drachenberg.

Hoy cuentan con un grupo que se encarga de la cocina, preparando el alimento y sirviéndolo a los chicos, mientras que los más jóvenes son los que recorren las calles retirando a los chicos, focalizándose en cada familia y buscando detectar las necesidades que puedan surgir.

Ana María explica: “son jóvenes, muy solidarios y con gran voluntad los que cada sábado hacen este gran trabajo”. Los adolescentes apuntan en un cuaderno los nombres y datos de los chicos de la cuadra que están a su cargo y llevan un control de las necesidades y novedades del niño y de la familia”.

“Muchos papás dejan que los chicos vengan al merendero sin controlar ni preguntar nada; otros en cambio, cuando nos ven llegar, los mandan a lavarse y cambiarse porque tienen que venir a tomar el mate cocido”, comenta uno de los jóvenes colaboradores.

Cualquier colaboración es recibida con el mayor agradecimiento, ya que las necesidades son muchas. “Necesitamos cucharas, tenedores, muebles para guardar mercadería, escobas y útiles escolares”, detallaron y agregaron “para acondicionar el lugar necesitamos un inodoro, caños para instalación de agua, herramientas o cualquier otra cosa que se pueda ser útil”.

El grupo ha organizado alguna feria americana con ropa usada que les donaban, vendiendo esa indumentaria a valores simbólicos de 2 y 3 pesos. Con esos fondos, la entidad solventa gastos tales como el gas, los artículos de limpieza y demás gastos que genera el merendero.

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar